Escándalo en Unión Europea

POSIBLES IRREGULARIDADES EN LA COMPRA DE VACUNAS COVID

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, implicada en tratos no transparentes con Pfizer

La Fiscalía Europea contra el Fraude (EPPO) abrió una investigación sobre la compra de vacunas contra el coronavirus. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en nombre de todos los Estados miembros negoció la adquisición de 80.000 millones de viales, esto es un promedio de 178 vacunas por cada europeo.

Las negociaciones llevadas en secreto levantaron sospechas puesto que se desconocían las cláusulas de los contratos, y fueron borrados mensajes de texto donde la presidenta trataba con Albert Bourla, consejero delegado de Pfizer.

A esto se agrega que el marido de la presidenta, Heiko von der Leyen, director de una clínica en Hannover, experimentó un ascenso meteórico y repentino en su carrera, entrando directamente en la junta directiva de una big pharma vinculada en proyectos con Pfizer.

Los precios que se habrían pagado por cada dosis, también reservados, se conocieron por un descuido de una ministra belga, Eva De Bleeker, que publicó las cifras en Twitter por error. A pesar de su rápido borrado, se conoció que las de Pfizer costaron 12 euros, las de AstraZeneca, 1,78 euros y las de CureVac, 10 euros.

Los eurodiputados que investigan el caso tuvieron menos de una hora de acceso limitado, en una sala especial, para revisar los acuerdos ocultos y de gran complejidad legal.

El dato más llamativo del contrato con Pfizer probaba que se firmó durante la fase 3 del ensayo clínico de la vacuna, sin garantías de su eficacia, ni de su seguridad, tal como lo confirmó la directiva de Pfizer, Janine Small, quien al comparecer ante una comisión investigadora afirmó: "Teníamos que movernos a la velocidad de la ciencia para entender de verdad lo que estaba pasando en el mercado y, desde ese punto de vista, teníamos que hacerlo todo corriendo riesgos”.

Pese a todas estas irregularidades, se adelantó un pago de setecientos millones de euros a la compañía estadounidense para que se reservaran trescientas mil dosis de vacunas.

La presidenta se defendió, asegurando que gestionó el acceso de todos los Estados miembros y su población a vacunas de calidad y seguras, así como «liderar el esfuerzo solidario global» para que llegasen al resto del mundo.

Los operadores al servicio de las grandes farmacéuticas en nuestro país, enquistados en el sistema de salud, actuaron con las mismas consignas. Y posiblemente obteniendo beneficios análogos. La investigación es necesaria.

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Con información de EDATV