Golpistas peruanos en vilo

PÁNICO ANTE MARCHA DEL 10 DE NOVIEMBRE

Con una propaganda millonaria, conglomerado golpista pretende opacar la marcha de los pueblos de las distintas regiones del país hacia Lima.

Desde hace algunos días el Grupo El Comercio a través de diarios como La República, Perú 21, el propio El Comercio, medios televisivos y radiales sincronizados con el mismo objetivo de la defensa del modelo neoliberal, han venido “informando” con asiduidad una marcha para el día de hoy.

El Comercio que permite acceder a su contenido solo a sus suscritos, esta vez abre sus puertas con “generosidad”  e “informa” como si de un partido de futbol se tratara: “Marcha Nacional del 5 de noviembre, en vivo: Conoce dónde y a qué hora serán las manifestaciones”.

En su contenido señala: “La oposición, grupos de trabajadores, gremios y otros; se concentrarán en una marcha… para dar a notar su disconformidad con el Gobierno de Pedro Castillo”. Ya conocemos a la “oposición”, pero cuando menciona “grupos de trabajadores, gremios y otros” ¿a quiénes se refiere? ¿Acaso no han registrado las reuniones en Palacio de Gobierno con diversas organizaciones que muy contrario a la versión de vacancia han manifestado su respaldo al ejecutivo y han coreado pidiendo insistentemente el cierre del Congreso?

La República, salvo escasos detalles, usa el mismo tenor que El Comercio. Perú 21 y el diario Expreso también se aúnan al llamado. Willax no requiere comentario alguno. Hay una esmerada propaganda, sin embargo una procesión va por dentro.

El resultado de las anteriores marchas que se organizaron contra Pedro Castillo implicó algunos cientos de pobladores, con buses contratados que los traían y llevaban y hasta con registro de pago por su asistencia. Otra parte llegaba en sus autos, gente que desde la comodidad se movilizaba con sus banderolas pidiendo la renuncia o la vacancia de Castillo, gritando en contra de las consecuencias de una crisis que les es ajena y que más bien refleja su desdén por un presidente ajeno a su círculo y a su estatus.

El resultado de esas marchas, personas más, personas menos, no dejó de ser un hecho anecdótico.

Las inversiones suculentas y el afán publicitario de los medios pro golpistas buscan revertir tales magros resultados, aun en contra de la objetividad. Es de lógico elemental, que si toda encuesta —de cualquiera de las empresas, incluso la de ellos mismos— señala de lejos al Congreso como el ente más desacreditado de la política peruana, la exigencia de un cierre o cese de funciones debería dirigirse hacia ese poder del Estado.

Es cierto que Lima puede ser una ciudad súper poblada, y como suelen decir, quien gana en la capital tiene una buena parte de la guerra ganada y es ahí donde apunta esta prensa amarillista. Pero el olfato político de estos medios de comunicación, así como el de sus patronos, sufre una atrofia que los hace ignorar lo que ocurre en el interior del país.

El Perú no es Lima, viven en una nube quienes aún actúan bajo esa premisa. Las regiones tienen una fuerza que repercute en los diferentes sectores sociales, incluida la capital peruana, no hay que olvidar que hoy prevalece una Lima provinciana (como décadas atrás quedara registrada en una canción de Los Mojarras), y esto puede ser definitorio, la llamada marcha de los cuatro suyos, las dos grandes huelgas de los maestros, y el propio triunfo de Castillo, son una clara demostración de ello.

La preocupación en las esferas del poder no es para menos, la Asamblea Nacional de los Pueblos ha convocado para este 10 de noviembre a una marcha nacional exigiendo el cierre del Congreso a la que han denominado La Toma de Lima.

Mientras, en viaje reciente —hace una semana— a la provincia de Requena (Iquitos), Castillo fue recibido con aprecio masivo, en este marco la población expuso sus demandas y necesidades expresándole su respaldo, a la vez que manifestó de manera contundente su indignación con el legislativo exigiendo su cierre.

Castillo recorre el interior del país y recibe el reconocimiento de la población, no porque todo sea acertado, sino porque los peruanos de a pie saben que el problema de fondo es el golpe de Estado que se pretende perpetrar y para el cual diversas fuerzas o mafias económicas y políticas, muchas de ellas enquistadas en el propio Estado, se coluden.

La falencia golpista se muestra desde su propia partida, el nombre de su marcha “reacciona Perú”, muestra una triste realidad subyacente que los traiciona. Llaman a que la gente “reaccione” porque no hay propiamente una disconformidad latente, como la derecha y la alianza fujicaviar anhelan. No hay nada espontáneo y buscan ser ellos los que generen tal reacción.

Y muy contrario a su deseo, en el transcurso de estos días se evidenció a través de videos que circulan en la redes, la frustración de personas totalmente ignoradas por los transeúntes al momento de difundir volantes llamando a esta marcha.

La derecha y sus medios afines buscan disfrazar su desesperación, son conscientes de lo que se viene, la marcha del 10 de noviembre, no llama a la población a reaccionar, sino a tomar Lima y en esta convocatoria sí existen organizaciones populares y gremios de trabajadores de presencia nacional como la Confederación General del Trabajadores del Perú  (CGTP), la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (FENMUCARINAP), Central Nacional de Jubilados y Pensionistas del Perú (CENAJUPE), Sindicato Unitario de Trabajadores del Periodismo y la Comunicación Social del Perú (SUTPECOS), y la lista de gremios nacionales y regionales sigue.

Esta puede que no sea la lucha definitoria, pero puede ser el primer gran paso para un acenso mayor en las luchas y propósitos del pueblo peruano.