Según cifras del respectivo Instituto Nacional de Estadística (INE)

MORTALIDAD CRECE EN ESPAÑA SIN QUE SANIDAD INVESTIGUE LAS CAUSAS

El año 2021 la mortalidad excedió el promedio en 25 mil y se estima que en el presente año sobrepase las 50 mil defunciones.

El incremento exponencial de los decesos hizo noticia la semana pasada cuando el INE publicó sus cifras, cuya tendencia ha sido corroborada por diversos médicos españoles quienes señalan a la muerte repentina de origen vascular como la más reincidente. Coinciden en que esta siempre ha existido pero jamás en el grado en que se viene presentando y particularmente en personas jóvenes.

Los infartos de miocardio, tromboembolismos e ictus serían los casos más relevantes a ojos vista. Sin embargo hace falta un estudio que permita establecer con meticulosidad las causas, pero las autoridades sanitarias no resuelven emprenderlo y guardan silencio.

En vista de ello surgen diversas hipótesis que podemos agrupar en dos fundamentales. La primera es la versión que ya se difunde en medios oficiales controlados por las elites globalistas: atribuye las muertes al covid19 debido a que este provocaría la inflamación del endotelio y esta sería la fuente de trombosis. Pero ¿cómo explicar que mientras la incidencia del covid19 declina las muertes aumentan?

La segunda versión está relacionada con descubrimientos de diversos científicos —como el doctor Sampra— y profesionales de la salud, quienes contraviniendo la versión oficial alertaron que la vacuna experimental está contaminada con óxido de grafeno. Al introducirlo en el sistema circulatorio esta sustancia de estructura rígida navega como una diminuta navaja causando cortes microscópicos que se acumulan en coágulos o trombos. Además, el grafeno es sensible a las variaciones de las ondas electromagnéticas y los principales órganos implicados en las muertes repentinas (corazón y cerebro) precisamente se perturban ante tales. 

En la misma tendencia, la Conferencia de la Organización Europea de Accidentes Cerebrovasculares (ESOC) espera un aumento de casos de ictus (infarto cerebral) del orden del 35 % para 2035. Y pese a tratarse de una organización “científica” no define con rigor la causa.

Vivimos el imperio de visiones distorsionadas de la realidad, capaces de imponer falacias —incluso en el mundo “médico” y “científico”— a costa de repetirlas por todos los medios e instituciones bajo su control. El rigor científico más bien representa un peligro.

Habrá que analizar el incremento de la mortalidad en el Perú desde el 2020. Todavía no existe un estudio sistemático, pero lo que revelan las propias cifras del Minedu es que los vacunados son más proclives a nuevas infecciones y a la muerte, que los no vacunados.

Responda usted, señor estado.