Escribe: Franz Mehring
Martes, 05 de Mayo del 2020
Franz Mehring, en este fragmento, explica el encuentro teórico y humano entre Marx y Engels. Este año se cumple el bicentenario de Federico Engels (vt)


2. CIVILIZACIÓN INGLESA

Engels pasó en Inglaterra, durante su primera estancia, veintiún meses seguidos, época que viene a representar en su vida lo que para Marx representó el año de destierro en París. Ambos se habían formado en la escuela de ia filosofía alemana, y partiendo de ella habían llegado en el extranjero a resultados idénticos; Marx se compenetró con las luchas y las aspiraciones de la época a la luz de la Revolución Francesa; Engels, estudiando la industria inglesa.

También Inglaterra había tenido su revolución burguesa; la había tenido, incluso, un siglo antes que Francia, y por lo tanto bajo condiciones incomparablemente menos propicias y desarrolladas. Esta revolución había concluido con una transacción entre la aristocracia y la burguesía, instaurando una monarquía común a ambas. La "clase media" inglesa no tuvo que hacer contra la monarquía y la nobleza una guerra tan larga y tan obstinada como el “Tercer Estado" en Francia- Pero, mientras que los historiadores franceses solo comprendieron retrospectivamente que la lucha del “Tercer Estado" había sido una lucha de clases, en Inglaterra la idea de la lucha de clases surgió, por así decirlo, de las raíces vivas tan pronto como el proletariado, al dictarse la carta de reforma del año 1832, se lanzó a la lucha con las clases dominantes.

La diferencia se explica teniendo en cuenta que la gran industria removió el suelo inglés mucho más profundamente que el de Francia. Se ve cómo, a través de un proceso histórico casi tangible, destruye las viejas clases y crea otras nuevas. La estructura interna de la moderna sociedad burguesa era mucho más transparente en Inglaterra que en Francia. La historia y e! carácter de la industria inglesa le enseñaron a Engels que los hechos económicos, a los que los historiadores solo venían asignando un papel insignificante, cuando le asignaban alguno, tenían, al menos en el mundo moderno, una potencia histórica decisiva, y constituían la base sobre la cual se erigía el moderno antagonism o de clases. También le enseñaron que este antagonismo, allí donde se había llegado a desarrollar plenamente, gracias a la gran industria, determinaba, a su vez, la formación de los partidos políticos, las luchas entre estos partidos y, por consiguiente, la historia política en general.

Era natural, dada su profesión, que Engels enfocara en primer término el terreno económico. En los Anales franco-alemanes, donde Marx había comenzado publicando una crítica de la filosofía del derecho, él comenzó dando a luz una crítica de la economía política. Este pequeño estudio, pletórico todavía de turbulencia juvenil, revela ya, sin embargo, una rara madurez de juicio. Solo a un profesor alemán se le podía ocurrir calificarlo de “obrita notablemente confusa”; Marx dijo de él, tanto más certeramente, que era un “ensayo genial”. Un “ensayo” porque las afirmaciones de Engels en estas páginas acerca de Adam Smith y de Ricardo no agotan el tema ni son siempre exactas, y muchas de las objeciones que formula contra ellos habían sido ya formuladas antes que él, seguramente, por los socialistas ingleses o franceses. Pero era con todo un ensayo genial, en el que se pretendía derivar todas las contradicciones de la economía burguesa de su fuente real y verdadera: la propiedad privada.

En este estudio, Engels está ya por encima de Proudhon, que solo sabía combatir la propiedad privada desde el mismo terreno de esta institución. La exposición de Engels acerca de los efectos humanos degeneradores del sistema capitalista, acerca de la teoría de la población de Malthus, acerca de la fiebre cada vez más ardiente de la producción capitalista, acerca de las crisis comerciales de la íey del salario, de los progresos de ia ciencia, que, sojuzgados por la propiedad privada; acaban siempre por convertirse, de medios de emancipación de la humanidad, en medios para reforzar la esclavización de la clase obrera, etcétera, encerraba ya los gérmenes fecundos del comunismo científico en su aspecto económico, que Engels fue, en efecto, el primero en descubrir.

Él se expresaba siempre, hablando de esto, en términos excesivamente modestos. Así, decía que había sido Marx el que había dado a sus tesis económicas “la forma clara y definida”; “Marx -decía en otra ocasión- tenía más talla, veía más lejos, y su mirada abarcaba más y más rápido que la de todos nosotros juntos"; otra vez, aseguraba que sus descubrimientos los hubiese hecho también Marx por su cuenta, más tarde o más temprano. Pero lo cierto es que en aquel periodo inicial y en el terreno en que habría de librarse, después, la batalla definitiva, las primeras insinuaciones partieron de Engels, y Marx no hizo sino recibirlas.

Indudablemente que Marx era, de los dos, la cabeza filosóficamente más clara, y sobre todo la más disciplinada, y si nos empeñáramos en este juego de pros y contras, que no tiene absolutamente nada que ver con la investigación histórica, solo por diversión, podríamos fantasear acerca de si Engels hubiera resuelto como lo resolvió Marx, en su forma francesa más complicada, el problema al que ambos proporcionaron solución. Pero lo cierto es -aunque se haya negado sin razón- que Engels lo resolvió también, con no menos fortuna, en su forma inglesa, harto más simple. Si enfocáramos su crítica de la economía política desde un punto de vista estrictamente económico, tendríamos no poco que reprocharle; lo que hay en ella de característico y hace de sus páginas un notable progreso en el mundo de la ciencia lo debía su autor a la escuela didáctica de Hegel.

El punto de partida filosófico se revela también, casi tangible, en el segundo artículo publicado por Engels en los Anales franco-alemanes. En él describe la situación de Inglaterra a la luz de una obra de Carlyle, que considera como el único libro digno de ser leído en la cosecha literaria de todo un año, pobreza que resalta, también, en significativo contraste con la riqueza de Francia. Engels hace, siguiendo a Carlyle,una observación acerca del agotamiento espiritual de la aristocracia y la burguesía inglesas; el inglés culto, en el que se fija el continente para juzgar el carácter nacional inglés, es -dice Engels- el esclavo más despreciable que hay bajo el solj pues vive asfixiado por prejuicios que son, principalmente, prejuicios religiosos. “La parte de la nación inglesa desconocida en el continente, los obreros, los parías de Inglaterra, los pobres, son los únicos verdaderamente respetables en este país, pese a todas sus asperezas y a su gran desmoralización. De ellos tiene que partir la salvación de Inglaterra, pues en ellos hay todavía materia moldeable; no poseen la cultura, pero tampoco poseen prejuicios; tienen todavía energía que gastar por una causa nacional, tienen todavía un porvenir por delante”. Engels hacía notar cómo, para decirlo con Marx, la filosofía empezaba a aclimatarse en este “candoroso suelo popular”; ia Vida de Jesús, de Strauss, que ningún escritor honorable se había atrevido a traducir ni ningún librero prestigioso había osado editar, había sido vertida al Inglés por un maestro socialista y circulaba en cuadernos de a penique entre los obreros de Londres, Manchester y Birmingham.

Engels traducía los pasajes "más bellos", a “fragmentos maravillosamente bellos" del libro de Carlyle, en el que pintaba la situación de Inglaterra con los más sombríos colores. Pero no podía compartir las medidas salvadoras propuestas por el autor: una nueva religión, un culto panteísta de los héroes y otras cosas por el estilo; en este punto, Engels se acogía a Bruno Bauer y a Feuerbach. Todas las posibilidades religiosas estaban agotadas, incluso las del panteísmo, que las tesis de Feuerbach en la Anécdota habían anulado para siempre. “El problema, hasta aquí, ha sido siempre este: ¿Qué es Dios? La filosofía alemana ha resuelto este problema así: Dios es el hombre. AI hombre le basta con conocerse a sí mismo, con medir por sí mismo todas las condiciones de vida, juzgándolas por su ser y organizando el mundo de un modo verdaderamente humano, de acuerdo a los postuladas de su propia naturaleza; de este modo, habrá resuelto el enigma de nuestra época”. Y así como Marx había interpretado inmediatamente el hombre de Feuerbach como el mundo de los hombres, el Estado, la sociedad, Engels veía en la esencia del hombre la historia, que es, "para nosotros, el alfa y el omega”, a la que “nosotros” colocamos más alto que ninguna otra corriente filosófica anterior; más alto incluso que Hegel, quien no la tomaba, en el fondo, más que como piedra de toque para comprobar la verdad de sus cálculos lógicos.

Es extraordinariamente sugestivo seguir paso a paso los dos artículos publicados por cada uno de los dos, por Engels y por Marx, en los Anales franco-alemanes y ver cómo germinan en ellos las mismas ideas, aunque distintamente coloreadas, vistas aquí a la luz de la Revolución Francesa y allí a través de la industria inglesa, es decir, de las dos grandes conmociones históricas de las que data la historia de la sociedad burguesa moderna, pero ¡guales, en el fondo, unas a otras. Marx había deducido de los derechos del hombre el carácter anárquico de la sociedad burguesa; Engels explicaba del siguiente modo la libre competencia, “la categoría capital del economista, su hija predilecta”: “ ¿Qué pensar de una ley que solo es capaz de imponerse a costa de esas revoluciones periódicas que son las crisis comerciales? Sí, es cierto, se trata de una ley natural, de una ley que descansa en ¡a inconsciencia de las partes interesadas". Marx llegaba a la conclusión de que ia emancipación humana no se llevaría a cabo mientras el hombre no se convirtiera en un ser genérico, mediante la organización de sus fuerzas personales como fuerzas de la sociedad; Engels, por su parte, decía: produzcan conscientemente, como hombres, no como átomos desperdigados sin la conciencia de pertenecer a un género, y acabarán con todas estas contradicciones artificiosas e insostenibles.

Como se ve, la analogía rayaba casi en la coincidencia literal.

-------------------------------
Extraído de: Marx, historia de su vida (pp.119-123). Editorial Marat.
F. Mehring fue un destacado historiador y teórico marxista alemán, y miembro de la socialdemocracia revolucionaria. Conoció personalmente a Marx y Engels.
* Lea aquí: Marx, historia de su vida (completo)

VTv

CRÓNICAS

Sucesos de la política, batallas de los pueblos y experiencias cotidianas, reconstruidos en clave narrativa.

REPORTAJES

Explicando y documentando los acontecimientos-clave, y desmontando las patrañas del coro intelectual y mediático.

MUNDO

Información y puntos de vista sobre el mundo en que vivimos, y contra las tergiversaciones de los monopolios internacionales de la (des)información.

ECOLOGÍA

La Madre Tierra viene siendo destruida a marchas forzadas por el capitalismo y su globalización desbocada.

SOCIAL

El movimiento social peruano, su actual ascenso y perspectiva, apreciados desde abajo.

SOBERANÍA

Nos han robado el país y se lo vienen repartiendo entre vende patrias y poderes extranjeros ¿Qué hacer?

LITERATURA

La creación, la crítica y la teoría literaria en escena. La literatura universal y peruana que se está produciendo hoy y sus autores.

ECONOMÍA

La primordial actividad productiva, comercial, financiera (y especulativa), y sus conflictos cruciales.

TECNOLOGÍA

Nuevas tecnologías, su utilidad, su abuso y sus proyectos extremos. Las antiguas y remozadas creaciones humanas.

FILOSOFÍA

El debate doctrinario y filosófico retoma vuelos: Necesidad de esclarecimiento y toma de posición.

ARTE

Pintura, escultura, cine, música, danza, teatro, graffiti, canción urbana, arte de las prisiones, cumbia peruana, arte afroperuano, arte andino, aimara, selvático, etc.

CIENCIAS

El saber humano acumulado, los nuevos descubrimientos, la difícil construcción del conocimiento y su (mal) uso por el poder.

POLÍTICA

Ante el virtual derrumbe del carcomido sistema de partidos (bandas con inscripción en el JNE), es la hora de alternativas de cambio y transformación.

HISTORIA

Acerca de la Historia antigua y reciente, para conocernos quiénes somos y hacia dónde podríamos marchar.