50.9% contra 49.1%

LULA VENCIÓ A BOLSONARO EN LA SEGUNDA VUELTA EN BRASIL

La izquierda regresa a Brasil y se fortalece en Latinoamérica. Sectores hegemónicos vienen promoviendo a Gustavo Petro como cabeza de la izquierda y el progresismo en la región.

La izquierda brasileña, con Luiz Inacio Lula Da Silva, retornó al gobierno en el balotaje de este domingo 30 de octubre por un apretado margen de diferencia, en lo que se considera uno de los procesos más polarizados y violentos en la historia reciente de Brasil.

Las fricciones y enfrentamientos en la campaña llegaron incluso al empleo de armas de fuego.

Lula es el primer ciudadano brasileño que ocupará el palacio presidencial de Panalto por tercera vez. Sus dos anteriores gestiones (2003-2011) han sido consideradas exitosas sobre todo por sus programas sociales y porque Brasil se convirtió en uno de los fundadores de los BRICS en el 2008.

Al 100% del conteo según el Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), Lula Da Silva venció con el 50.9 % o 60 millones 345,999 de votos, contra el 49.1% o 58 millones 206,354 de votos de Jair Bolsonaro.

Hasta el 60% del conteo oficial era Jair Bolsonaro quien encabezaba los resultados. Cuando la tendencia se revirtió a favor de Lula, en las calles de Sao Paulo se iniciaron las celebraciones.

Bolsonaro tiene una relativa mayoría en el Congreso y los gobiernos estaduales. Se espera una férrea oposición contra los cambios que Lula quisiera impulsar.

Lula venció asumiendo la defensa de la democracia y la defensa de la Amazonía. Y acusó a Bolsonaro de su pésima gestión de la crisis sanitaria del Covid-19. Pero debió suavizar su discurso respecto a la agenda pro aborto y acercarse a los movimientos evangélicos.

En su primer discurso de la noche de ayer, en su búnker en Sao Paulo, Lula prometió unir a un país dividido y garantizar que los brasileños “bajen las armas que nunca debieron haber tomado”.

“Gobernaré para 215 millones de brasileños, y no solo para los que votaron por mí”, dijo. “No hay dos Brasil. Somos un solo país, un solo pueblo, una gran nación”.

“Debemos acabar con el hambre otra vez”, dijo Lula, más aún si Brasil es uno de los mayores productores de alimentos en el mundo.

Combatir la pobreza será una prioridad, afirmó, así como restituir el diálogo entre los poderes del Estado. Nadie debe interferir en ellos, sostuvo. Lula habló de recuperar los colores de Brasil, en alusión a la campaña de Jair Bolsonaro que instrumentó la camiseta de la selección brasileña.

En 2018, Lula iba a enfrentarse a Bolsonaro por primera vez. Sin embargo, su candidatura se quedó a medio camino porque la Justicia brasileña lo envió a la cárcel bajo acusaciones de corrupción. En su discurso de Sao Paulo hizo alusión a su resurrección política: “intentaron enterrarme vivo y aquí estoy”.

La victoria de Lula pone fin a una administración que minimizó los crímenes de la dictadura militar de la década de 1960, incentivó la presencia del Ejército en cargos gubernamentales y dio carta blanca para la deforestación de la Amazonia, además de fortalecer con fines políticos a los movimientos evangélicos.

El presidente electo prometió, durante su campaña, que Brasil volverá a ocupar su lugar en el bloque progresista y de izquierda latinoamericano.