Se intensifica la guerra de clases

LOS MOTIVOS DE LAS MARCHAS DEL 5 Y EL 10 DE NOVIEMBRE

Quienes convocaron la marcha del 5 de noviembre son los derrotados en las Elecciones 2021.  Lo que incluye a los medios que levantaron el fantasma del "comunismo", urgidos de un gobierno que les devuelva la publicidad estatal.

La convocatoria para la Gran Marcha "La toma de Lima" para este 10 de noviembre, es muy cierto, tuvo como respuesta la convocatoria de la Marcha "Reacciona Perú" de ayer sábado 5 de noviembre.

Esta vez la derecha peruana, la derecha perdedora que levantó el fantasma del comunismo contra Pedro Castillo, movilizó más ciudadanos que sus consabidos cuatro gatos. Pero no fue, ni de lejos, lo que esperaban para provocar el caos. Y he aquí algunos detalles. Los rostros de la convocatoria no esconden sus propósitos:

1) El joven abogado Lucas Ghersi, fue el promotor de la negación al derecho de los ciudadanos de optar o rechazar, mediante Referendum, una Nueva Constitución. Es un típico hijo de papá. Y el papá, Enrique Ghersi, es un defensor de todas las causas de las élites empresariales y políticas limeñas, o sea de la casta criolla beneficiaria de la Republiqueta que somos.

2) Le sigue la señorita Claudia Toro, una periodista de título pero con la difamación como bandera, a quien le prepararon un premio ad hoc, para elevarle sus bonos. Es la estrella del canal Willax, un puntal de ataque contra el gobierno. Este tipo de comunicadores, por lo general, provienen de las clases medias o antiguos barrios limeños venidos a  menos, que le echan la culpa de las desgracias de Lima, al "cholerío" que vino a 'malograr' la capital.

3) José Luis García Ganoza, es un personaje visible de La Resistencia, popularmente llamada La Pestilencia. Se inauguró encabezando un grupo que embistió a palos un Pago a la tierra de masas populares que habían venido a la capital a resguardar el triunfo de Pedro Castillo. Esto es, representa los primeros brotes del neofascismo rentado y mercenario recorriendo las calles para "reventar craneos de comunistas", como rezaban las amenazas de los camisas negras hace un siglo de historia. En ese rubro de las fuerzas de choque, hay que ubicar al policía ex GEIN José Luis Gil, y ciertos ex militares de bajo rango dispuestos a pasar a la acción.

No fue pues la marcha del Perú indignado. Es la marcha de los perdedores que quieren recuperar el poder. Perdedores a quienes mueve un clasismo evidente. Para ellos, el ejercicio del poder en el Perú, es  cosa que atañe solamente a los poderosos y sus operadores políticos.

Tales operadores políticos se concentraban en el Apra, PPC y últimamente en Fuerza Popular. Y ocurre que todos ellos están prácticamente extinguidos. Aunque, lo que queda del Apra, ha participado en organizar la Marcha del 5 y en darle ese perfil que siempre tuvo con Haya de la Torre (de cara al amo yanqui): El de ser una fuerza combativa y beligerante para derrotar a los "rojos".

Pero estas marchas son, también, la reacción de las élites, presididas por su primitivo racismo. Y es que la República en el Perú se instauró de espaldas a sus 4/5 partes de su población originaria, a la que se ha visto como el otro inferior. Ese otro estaría "antropológicamente impedido" de ejercer gobierno. La frase de López Aliaga, referida a Pedro Castillo, tiene ese contenido respecto al Perú popular. En suma: no les gusta Castillo porque es Indio, lo que significa que los gobierna un inferior, un pongo. Encima, es un Indio alzao (por usar la voz venezolana). Y eso es un mal ejemplo para la ciudadanía y las buenas costumbres.

Tal racismo sistémico puede pasar inadvertido porque acompañan a las marchas ciudadanos de barrios populares, que ignoran que son despreciados. Pero ese desprecio se expresa en la limosna que les lanzan luego de la marcha. El racismo ha sido y es inoculado en sectores populares, para que acepten su inferioridad mendicante y hasta agradezcan a quienes los desprecian. Ahí esta ese tóxico programa de la señora Andrea Llosa, Nunca más, sustituta no tan sutil de Laura Bozo. Es lo que los pensadores descoloniales latinoamericanos denominan la colonialidad del ser. O sea, la constitución espiritual de muchos peruanos, merced a un ataque sistemático y cotidiano, ha sido colonizada.

La Marcha del 5 de noviembre, como bien se ha recordado, ha tenido esta vez una convocatoria mediática muy parecida a la convocatoria de las marchas para defender a Martín Vizcarra, cuando fue vacado. Y es que para tales medios, sobre todo los televisivos, Vizcarra era El Mejor Presidente de la Historia (con el más alto porcentaje mundial de muertos por Covid-19), simplemente porque les pagaba puntualmente la jugosa publicidad estatal.

En aquel entonces las Oxenfores, Magalys, Mávilas, Roxanas, Mónicas y Pámelas cobraban muy bien.  Como se verá en el cuadro adjunto: La llegada de Pedro Castillo fue el inicio de las vacas flacas.

LOS MOTIVOS DEL LOBO: LA PUBLICIDAD ESTATAL
TELEVISORA            S/ 2021                        S/2022                        % CAÍDA DE INGRESOS
ATV 15 MILLONES 1 MILLÓN 93%
LATINA 23 MILLONES 2 MILLONES 90%
AMÉRICA 34 MILLONES 3.4 MILLONES 90%

Y aquí hay otro detalle no menor: América televisión y Canal N son propiedad del Grupo El Comercio (70%) y el Grupo La República (30%). O sea, la alianza Fujicaviar en toda su dimensión mediática.

La Marcha para el 10 de noviembre: La Toma de Lima, no tendrá la convocatoria ni la cobertura de esta prensa. Incluso, los motores de búsqueda como Google, están debidamente programados para que aquella Marcha no exista. Pero nadie irá a ella por una  limosna, sino por defender a quien fue elegido y que no ha cesado de ser atacado aún antes de que asumiera el cargo. La consigna está ya más clara y ha sido proferida por alguno de sus plumarios: "Hay que hacerle la vida imposible a Castillo".

Claro que el gobierno de Pedro Castillo dista mucho de ser lo que esperábamos de él. Tiene mucho por corregir y mucho por fumigar en los aparatos del Estado. No sólo a los que él permitió que se colaran. Sino y sobre todo, a los que 201 años de República, y tres décadas de neoliberalismo, han dejado sembrados como malas yerbas para oponerse al avance.