LIBERTAD D’ESCRIBIR

El encuentro de dos generaciones, la importancia del vínculo de las ideas avanzadas con el movimiento obrero, la crítica inflexible a los males sociales, son algunas de las principales reflexiones, a propósito de un homenaje a Manuel González Prada (Lima, 1844-1918).

Una importante muestra titulada Libertad d’escribir. El ritmo combativo de Manuel González Prada se expone al público en la Casa de la Literatura Peruana. Ella destaca el pensamiento y la obra del autor de “Páginas Libres” así como el aprecio de la joven generación que posteriormente irrumpió en el escenario peruano.

Vallejo dedica su poema Los dados eternos al maestro. Mariátegui lo considera el instante — el primer instante lúcido— de la conciencia del Perú. Para el sacerdote Gustavo Gutiérrez, uno de los principales propulsores de la Teología de la liberación, muchas de las ideas de González Prada siguen vigentes, así como la reivindicación que propugnó en favor del movimiento obrero y de los respetos de los derechos del hombre andino. Se declaró admirador de su encendida prosa y también de su poesía.

El padre Gutiérrez, además, consideró que José Carlos Mariátegui fue quien tomó la posta de González Prada en la interpretación de los problemas que aquejan a la sociedad peruana. Y la curadora de la exposición Yaneth Sucasaca, registra “que hoy nada ha cambiado, que los reclamos son los mismos, que la corrupción aún sigue siendo esa enfermedad que nos carcome y nos conmina al estancamiento, el mundo hoy sigue dividido, aún se invisibiliza a sectores sociales que no entran en el orden que se ha construido”.

Un conjunto de dibujos artísticos, de problemática vigente de los trabajadores, refuerzan la muestra.