LA MALDICIÓN DEL GUANO: EXPORTACIONES SIN VALOR AGREGADO

El economista J.M.Z vuelve a insistir en la necesidad de industrializar el Perú. Por ejemplo, el metano, extraído de nuestro gas natural, debidamente procesado, nos daría la urea necesaria para la agricultura (vt)

La exportación del guano de islas hacia Europa y Estados Unidos desde 1845 ha marcado el carácter y naturaleza de la economía y sociedad peruana. Dio partida de nacimiento a la “riqueza falaz” llamada así, por el historiador Jorge Basadre, al rentismo, especulación, y a la lógica de enriquecimiento fácil de las clases altas haciendo negocios con el naciente estado republicano.

En ese entonces el Perú tenía el monopolio mundial de la producción de un rico fertilizante, fácil de extraer en las islas guaneras, con una sobreexplotación de la fuerza de trabajo, sobre todo de chinos ”coolies” en condiciones de semi esclavitud.

La extracción, las facilidades de exportación, y sobre todo la necesidad de fertilizar los viejos campos europeos con un producto rico en nitrógeno, potasio y sales, era indispensable para elevar la productividad agrícola de los países que procesaban la Revolución Industrial.

Con los ingresos extraordinarios del guano que multiplicó por más de seis veces los ingresos en el presupuesto de la república, haciendo posible por ejemplo el enriquecimiento de los “consignatarios nacionales” que no solamente tenían la exclusividad de las ventas, sino que también eran acreedores del estado, con préstamos pactados con intereses usureros, ante las urgencias fiscales.

No solamente se sobrepagaron las deudas contraídas en la guerra de independencia para favorecer a los “allegados” al poder de turno de los caudillos militares, sino que también permitió financiar la libertad de los esclavos, pagando a los dueños exorbitantes sumas por cada esclavo liberado. Incluso el estado pagó por esclavos fallecidos en una vorágine de corrupción y especulación.

Asimismo, los ingresos del guano permitieron sustituir la contribución indígena en dinero que se hacía al estado. Ello hizo posible la expansión terrateniente sobre todo en el sur peruano dando lugar a la explotación terrateniente, que José Carlos Mariátegui denominaría “gamonalismo”.

También los ingresos de la exportación guanero dieron lugar a la corrupción, el gasto suntuario, la compra de armas, y una menor parte se invirtió en infraestructura ferrocarriles, puertos, e inversiones productivas sobre todo agrícolas.

EXPORTACIONES TRADICIONALES

Al igual que hace 200 años seguimos exportando materias primas, pues más del 85% de nuestras exportaciones que en el 2021 superaron los US $ 60 mil millones de dólares siguen siendo productos primarios con un pobre valor agregado.

Así, el principal producto de exportación como el cobre se vende al exterior como concentrado de cobre el cual tiene un menor valor en relación al cobre fino. Es más, el Complejo Metalúrgico de La Oroya lo más avanzado en valor agregado minero está paralizado desde el 2010, y recientemente ha sido transferido a sus ex trabajadores que son los principales acreedores.

Con la excepción de la producción de SPCC, la producción para el exterior de las demás empresas sea Antamina, Cerro Verde, Antapaccay, Las Bambas, Chinalco, Constancia es básicamente de concentrados que son refinados en el exterior con menoscabo para los ingresos fiscales para el país.

Esto significa que de una producción promedio de 2.4 millones de toneladas de cobre casi dos millones se exportan como concentrados, cuando debían ser transformados, industrializados en el país.

Es más, las refinerías de cobre como la de Ilo (SPCC), o la Refinería de Zinc de Cajamarquilla (Votarantim) fueron posibles gracias a la inversión estatal, en el gobierno militar liderado por el general Juan Velasco Alvarado (1968/1975), las mismas que fueron privatizadas a precios de remate durante el fujimorismo.

En esa línea de pensamiento desde nuestro país se exportan anualmente un promedio de seis millones de onzas troy con ingresos que superan los US $ 7,000 millones de dólares de oro hacia Suiza, Estados Unidos, Canadá etc, pero se venden como barra “doré” un producto combinado de oro con plata.

Como contrapartida las exportaciones de oro y plata en joyería y artesanía no supera los US $ 100 millones de dólares, por la ausencia de una política industrial en relación a los productos mineros.

Sin embargo, la “maldición de los recursos naturales” se expresa en grado sumo con la extracción de los 1,700 millones de pies cúbicos diarios de gas natural que se obtienen de los lotes 88, 56 y 57 del Gran Camisea. En especial del lote 88 ligado al mercado interno del cual se extraen cerca de 600 millones de pies cúbicos diarios y se reinyectan un promedio de 400 millones de pies cúbicos por día. Mientras resulta débil la masificación del gas en el resto del país.

Ante la ausencia de una política industrial en relación al gas natural de Camisea no se procesa el gas metano que está incorporado en el gas natural. Con el gas metano se puede producir urea un fertilizante importante que importamos en un promedio de 400 mil toneladas anuales.

Para hacer posible la industrialización del gas natural el estado peruano debe recuperar la soberanía sobre el destino y uso de los recursos naturales. Resulta inaceptable que teniendo importantes reservas de gas natural, éste se reinyecte y/o se exporte, y el país no procese la urea, un fertilizante necesario para la agroindustria y la agricultura familiar.

Igualmente exportamos los concentrados de hierro hacia la China Popular por más de 14 millones de toneladas y tenemos que importar más de 2 millones de toneladas de acero fino. Mientras el concentrado de hierro se cotiza a US $ 110 dólares la tonelada, el acero fino se cotiza por encima de los US $ 600 dólares la TM.

Por ello, sería importante que en el próximo discurso del 28 de julio el Presidente de la República haga referencia a la necesidad de apostar por las políticas de valor agregado, en especial en la industrialización de los productos mineros y gasíferos. Lo contrario es apostar por la “maldición del guano”

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Extraído del Diario Uno, 23 de julio del 2022.