El debate pone límites al desbarre

IRENE MONTERO: LA ‘HEROÍNA’ DE LA LEY TRANS EN ESPAÑA

El desquiciado feminismo post se ha ensañado con la niñez española. Pero se disfraza de la defensa de sus derechos: El “derecho” de hormonarse, “cambiarse de sexo”, “tener sexo con quien quiera”, por ejemplo.

La frase que pintó de cuerpo entero a Irene Montero, del Ministerio de Igualdad de España, militante de Unidas Podemos, es esta y de hace apenas un mes: “Para hablar de educación sexual (…) Los niños, las niñas y les niñes (sic) (…) tienen derechos a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les de la gana, basadas eso sí en el consentimiento”.

Alguien le contestó en las redes:

“No, Sra. Montero, los niños no pueden consentir tener relaciones sexuales con un adulto, eso no es un derecho, es pederastia y está penado, y por supuesto que no nos gusta”.

Entonces se generó un amplio debate, en medio del debate sobre la llamada Ley Trans en donde han quedado insertados los “derechos de los niños trans”, una construcción cultural reciente de reingeniería social.

Ahí primó la condena a la frase de Montero tildándola de defensora de la pederastia. Pero no faltó la defensa cerrada de sus afines de Unidas Podemos, cuyo mayor argumento contra quienes objetan su programa contra la niñez es que son “fascistas”, “conservadores” y “reaccionarios”. Montero, por supuesto, contó con el apoyo masivo de los grandes medios, para tapar su desbarre.

Pero al mismo tiempo fue patente que VOX y el conjunto de la derecha española, supuestos defensores de la niñez —excepto alguna intervención— brillaran por su ausencia en el debate parlamentario sobre lo dicho por Irene Montero.

La simple razón es que todo el arco iris de la política española está embarcado en dar culminación a la Ley Trans. E Irene Montero, autotitulada de “izquierda” y encima calificada como “socialista” es la ‘heroína’; esto es, el falso valor que busca empujar hasta el final el proyecto ideado desde las élites globales, instrumentando al lgtbi.

Pero si en el Parlamento español brilla la connivencia, en la calle la ciudadanía pide cuentas. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Pedro Sánchez, globalista por antonomasia, aunque más sensato de cara al electorado, ha tenido que recular ante la barbarie jurídica que se viene orquestando contra la niñez.

El PSOE ha presentado la propuesta de realizar unas 50 enmiendas a la Ley Trans —Ley combatida a fondo por feministas como Lidia Falcón—, tratando de corregir en algo el entuerto.

La más importante de ellas es aumentar la edad del niño para decidir su cambio de sexo. En España, la prensa globalista estuvo promoviendo, desde el inicio, que tal decisión debiera ser a los 9 años, cosa que el establishment político de “izquierda” impulsó a todo trapo con Irene Montero a la cabeza. Pero el debate lo elevó, con especificaciones, hasta los 14-16 años, cosa que se pretendió anclar como “acuerdo definitivo”.

Sin embargo, un pronunciamiento del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) —aunque ya invadido, en buena cuenta, por los conceptos de la Ideología de Género—, considera que no es adecuado legitimar a los menores de entre de 14-16 años para solicitar la rectificación de la mención registral del sexo con solo la autorización de los padres.

El órgano consultivo sostuvo que, a esa edad, los menores carecen del "suficiente grado de madurez" y que se corre el riesgo de que su "situación de transexualidad no esté estabilizada". El PSOE se ha apoyado en ello para proponer sus enmiendas.

Entonces el falso valor, Irene Montero, con ayuda de los grandes medios, pasó a la ofensiva y dijo: "Nos vamos a dejar la piel para mantener la ley trans como está y que esas niñas y niños trans, esas infancias trans, puedan ver reconocidos sus derechos, tal y como nos manda también el Tribunal Constitucional".

Montero acusa a sus socios del PSOE, aliados en el gobierno, de haber "incumplido el compromiso de no tocar el corazón de la ley", es decir, “la libre autodeterminación de género”. 

Pero el PSOE, que a estas alturas sólo intenta hacer control de daños, ha propuesto que, para el cambio registral de sexo de los menores de 16 años se requiera de una autorización judicial (requisito que en el articulado inicial está solo para los menores de 14 años). 

El texto actual —defendido con uñas y dientes por doña Irene Montero— contempla que los adolescentes de 14 a 16 años puedan hacer una rectificación registral únicamente con autorización parental o, de haber conflicto, mediante un mediador judicial.

Para los de 12 y 14 años la norma de Montero sí que exige una autorización judicial. Esta norma arrasa con el concepto de "disforia de género", cuyo diagnóstico se exigía como requisito; y quita el planteamiento (atroz en sí mismo) de haber pasado dos años de hormonación previa. Es decir, un niño de 10 años, tenía el “derecho” a decidir hormonarse. De modo que toda la legislación española, la que pretende imponerse y la previa, están ya infestadas de Ideología de Género.

La prensa adicta al régimen de la seudo izquierda española, y real operadora de las élites globales, resalta que doña Irene Montero ha prometido "dejarse la piel" para que la Ley trans salga adelante. Y que ha instado al PSOE a "no cometer una crueldad" poniendo en el centro del debate de la ley a las "infancias trans", que, aseguran, "sufren discriminación, violencia, incomprensión en sus entornos escolares y muchas veces también en sus familias y en sus entornos más directos". 

O sea, el mundo al revés. El feminismo post moderno, barnizado de defensa de derechos de los niños, lo que viene mostrando es su clara descomposición ideológica, moral y cultural y su alineamiento con la Agenda Globalista 2030.