73 congresistas votaron a favor

FUE ADMITIDA A DEBATE LA TERCERA MOCIÓN DE VACANCIA CONTRA PEDRO CASTILLO

La propuesta, de Edward Málaga, invoca las investigaciones de una Fiscalía vinculada al narcotráfico. El aumento de apoyo a la vacancia procede de Perú Libre y el temor a perder sus curules debido a la cuestión de confianza de Castillo.

La noche de ayer, con 73 votos a favor, 32 en contra y 6 abstenciones, el Pleno aprobó la admisión de la vacancia contra el presidente Pedro Castillo. Según el reglamento del Congreso sólo se necesitaban 52 votos.

El autor de la moción de vacancia, el congresista no agrupado Edward Málaga (antes Partido Morado), comenzó su exposición al final de la tarde: “Todos sabemos que, según la fiscal de la Nación, el presidente acumula 51 carpetas fiscales, donde hay casos como del gabinete en la sombra, tráfico de influencias, delitos contra la tranquilidad pública y fraude en licitaciones públicas”, dijo.

Basarse en una Fiscalía severamente cuestionada no hace sino convertir esta moción en más de lo mismo. Málaga se plantea si “la conducta” del presidente se ha vuelto sostenible para la institucionalidad.

El parlamentario por Cambio Democrático (antes Juntos por el Perú) y ministro de Turismo, Roberto Sánchez, recordó el reciente pronunciamiento de la OEA: “Está planteando a todas las fuerzas políticas una tregua política y a que no escalemos más estos desencuentros”, manifestó.

Las bancadas de derecha rechazaron la invocación.

“Yo nunca me sentaría a dialogar con un gobierno corrupto. Por eso tengan en cuenta que al momento que van a votar, le vamos a demostrar al país cuál es la salida a la crisis política”, dijo Diego Bazán, de Avanza País.

El parlamentario Roberto Chiabra, fue por el lado del miedo ante la primera cuestión de confianza, así asumida y refrendada por el Ejecutivo: “El Congreso está a punto de irse. Yo los quiero escuchar decir, cuando se vayan, que no se dieron cuenta”, sostuvo.

En torno a las 8:15 pm de la noche se iniciaron las votaciones.

Entre los 73 legisladores que votaron a favor de la admisión, la sorpresa fueron los de Perú Libre: Waldemar Cerrón, Margot Palacios, Abel Reyes y Flavio Cruz Mamani.

Hay quienes sostienen que esta postura es ajena a Vladimir Cerrón. Pero si se pone atención es la misma posición que defiende la principista cuestión de las cuotas de poder. Y por eso, junto a ese mensaje lanzado al Ejecutivo, está lo que acaban de filtrar a la prensa: Que no darán el voto de confianza a la primera ministra Betssy Chávez.

Otros legisladores, que solían abstenerse, de Somos Perú y Acción Popular (como los denominados ‘Los niños), se sumaron a la moción de Málaga.

Sin embargo, las bancadas de izquierda y algunos de sus aliados, con sus 32 votos en contra de la admisión de la moción y 6 abstenciones, parecen tener todavía la suficiente fuerza para impedir que los vacadores lleguen a los 87 votos.

Pero va quedando claro que, para un sector de los congresistas, haber probado de las mieles del poder, sus emolumentos y gollerías, les ha hecho perder el sentido de las cosas. Edgar Tello (Bloque Magisterial) sostiene que no es solución que se vayan ni el Congreso ni el Ejecutivo. Lo mismo, Ruth Luque de Juntos por el Perú.

Pero el caso más emblemático de la claudicación con careta radical es Waldemar Cerrón, hoy estrella de la televisión del sistema. Ha dicho: “La solución a la crisis del bicentenario es la Asamblea Constituyente.”, y por eso él se opone a la vacancia y al cierre del Congreso.

Pero, justamente, la disolución del Congreso, un clamor popular que el Ejecutivo ha tardado en entender, es lo que abre el camino para convocar a tal Asamblea Constituyente.

Más temprano, en la Comisión de Acusaciones Constitucionales presidida por el fujimorista Nano Guerra-García, se votó la moción para recortar el mandato presidencial de Pedro Castillo. La abstención de Perú Libre, que juega en pared con el golpismo, ayudó a que esta moción fuera aprobada.

La derecha golpista, Perú Libre —cuya votación junto a la estrema derecha se ha vuelto proverbial—  y sus apoyos golpistas solapados, consideran que haber nombrado a Betssy Chávez como presidenta del Consejo de Ministros  ha sido una "provocación."

Pero Betssy Chávez sólo se reclama ser una mujer de izquierdas, aunque no tan incendiaria y radical como los Cerrones. Extrañas paradojas de la política ¿no les parece? Pero no tanto si en la ecuación se coloca un factor: El de la traición bajo falsas banderas radicales.