En las Naciones Unidas

EE.UU Y EUROPA VOTAN A FAVOR DE LA GLORIFICACIÓN DEL NAZISMO

El nazismo/fascismo no es un fenómeno del pasado y sólo alemán o italiano. La votación en la ONU de todo Occidente, en bloque, lo refleja. Sorprendió la abstención de México.

Este 4 de noviembre, 52 países pertenecientes a Occidente votaron en contra de la Resolución en la ONU que condena la glorificación del nazismo y toda práctica neofascista, durante la realización del tercer comité de la Asamblea General.

Bajo la categoría de Occidente se incluye a EE.UU y Canadá, todo el continente europeo y Australia. Y, por supuesto, a Ucrania, a pesar de que es un país eslavo. Japón también votó en contra de la Resolución, puesto que el país asiático ha sido 'incorporado' a Occidente mediante un artilugio de la geopolítica.

106 países se pronunciaron a favor de la Resolución, que se viene votando y aprobando desde el 2005, a propuesta de Rusia, y es posible que vuelva a aprobarse en la Asamblea General en diciembre.

El hecho es inédito porque apenas en el 2020 y 2021 los abstencionistas eran 51. Y los únicos defensores de la glorificación del neonazismo y el fascismo eran EE.UU y Ucrania. EE.UU, por supuesto, en su rol de paladín de la democracia y los derechos humanos.

En medio de la guerra en Ucrania, donde se acusa a su gobierno de ser un régimen neonazi —defendido y armado por EE.UU y Europa— tal negativa a aprobar la Resolución no hace sino confirmar que Occidente sabe, con exactitud, qué defiende y qué vota. Y que la real postura de los países europeos sólo estaba puesta a cubierta.

El documento de la ONU, además, recomienda a los países que tomen medidas concretas en los ámbitos legislativo, educativo, de derechos humanos y otros para eliminar la discriminación racial y evitar la revisión de los resultados de la Segunda Guerra Mundial.

Los países que votaron en contra pertenecen sobre todo a la OTAN. Y revela que ni la inserción del neonazismo en el Estado ucraniano es un hecho aislado —Batallón Azov y demás—. Ni lo es la protección de EE.UU a tal régimen para lanzarlo contra Rusia. Ni lo es el reverdecimiento del nazismo en Letonia y Estonia y Europa en su conjunto.

La justificación para oponerse a la Resolución es que ellos respetan la libertad de expresión. Esto es un cambio radical de postura por parte de Occidente. Porque fue el nazi-fascismo el que desencadenó la II Guerra Mundial, con Adolfo Hitler y Benito Mussolini a la cabeza. El nazismo hitleriano es el responsable del Holocausto judío, que llevó a millones —niños incluidos— a los campos de concentración, a los trabajos forzados, a las cámaras de gas y a los hornos crematorios.

Los regímenes nazi-fascistas se caracterizaron por ser regímenes totalitarios y militarizados. En su acepción original, el totalitarismo se asoció al nazi-fascismo porque buscaba dominar todos los ámbitos de la vida social, negando la democracia parlamentaria y los derechos democráticos. A través del terror, la desinformación y la propaganda, sometían a la población para ponerla al servicio de las oligarquías financieras y sus propósitos geopolíticos.

En la base de su acción política estaban ideologías irracionalistas y un discurso basado en la superioridad racial para justificar su expansionismo y la destrucción de otros pueblos a los que tachaba como enemigos e inferiores.

No basta argüir, para desvirtuar la acusación de neonazismo del régimen ucraniano, que su presidente, Volodímir Zelenski, sea judío. Es posible ser judío y ser neonazi, como lo ejemplifica el oligarca financiero George Soros. En el 2022 aquel expresó su admiración nostálgica a las tropas ucranianas que se unieron al Ejército hitleriano, para combatir a la URSS en la II Guerra mundial.

Pero si el panorama de Occidente está claro, es todo un misterio que de los 15 países que se abstuvieron 5 fueran de Latinoamérica y El Caribe: Antigua y Barbuda, Ecuador, República Dominicana, Panamá y México.

Analistas mexicanos se sorprenden de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se haya abstenido.

A nosotros no nos sorprende porque AMLO oculta sus intenciones, o su endeble ideología política no le alcanza para situarse en este tiempo complejo. En los temas fundamentales se alinea con EE.UU, porque aspira a constituir un bloque tipo Unión Europea, entre EE.UU-Canadá y México.

Y aspira más: que ese bloque, bajo la dirección de EE.UU "se una" —o mejor se fagocite— al Sur, porque posee inmensos recursos. México quiere ser la bisagra  y ahorrarle el trabajo al imperialismo yanqui. Más todavía, comparte la estrategia yanqui para “contener a China”. Joe Biden, un guerrerista en toda la regla desde la invasión a Yugoslavia en 1999, es calificado por el presidente mexicano como “un buen hombre”.

Perú votó a favor de la Resolución para condenar la glorificación del nazismo. Y esto refleja un hecho: en nuestro país han venido asomando cabeza expresiones de neofascismo con militares negadores de la voluntad popular tipo Jorge Montoya, con el grupo La Resistencia —que realizaba saludo hitleriano y andaba por las calles como manadas violentas buscando "comunistas"—; el reverdecimiento del ala fascista del Partido Aprista; la aparición de grupos hispanistas coloniales de la Cruz de Borgoña, vinculados al franquismo o fascismo español, entre otros.

El debate y desenmascaramiento los ha hecho esconder sus banderas, por el momento.