DÍA INTERNACIONAL DE LOS DESAPARECIDOS Y LA LUCHA DE ANFASEP

A 36 años de su fundación, las madres y familiares organizados en ANFASEP, perseveran en la búsqueda de los restos de sus seres queridos, desaparecidos durante las décadas de la violencia política.

Este viernes 30 de agosto se conmemoró el Día Internacional de los Desaparecidos. En ese marco, en la ciudad de Ayacucho la ANFASEP (Asociación de Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú) que el día de ayer cumplió 36 años de fundado, realizó una romería en la Hoyada, un lugar que encierra la tragedia que muchas madres y familiares viven hasta hoy.

Y es que en este lugar, las fuerzas del ejército perpetraron torturas y asesinatos sumarios, para luego incinerar los cuerpos con la finalidad de desaparecerlos. Estamos hablando claramente de crímenes, de la aplicación sistemática de una práctica por parte de las fuerzas del estado, en su lucha por sofocar a los rebeldes insurrectos que tenían como objetivo el poder político y que atentaban contra los intereses económicos de las clases en el poder.

Esta realidad se ha dado no sólo en el Perú sino en muchos países de Latinoamérica y del mundo entero, de ahí que se haya establecido el 30 de agosto como el Día Internacional de los Desparecidos.
Solo en el Perú y enmarcado en lo que pasó entre la década de los 80 y 90 suman más de 20,000 desaparecidos, según cifras de la propia Comisión de la Verdad.

La Hoyada, con restos de los hornos que se buscaron desaparecer para borrar evidencias, no solo es un lugar que guarda un drama histórico, sino que sigue siendo un lugar que alberga las almas que no pudieron matar y que son la fuerza y la lucha por justicia de las madres y familiares que siguen buscando a sus seres queridos.

En esta romería, que la ANFASEP realizó a sus deudos, estuvieron presentes el presidente del Gobierno Regional de Ayacucho y el alcalde del distrito. Ellos se comprometieron a lograr que este lugar se convirtiera en un santuario de la memoria, que es una de las exigencias que ANFASEP viene haciendo desde hace varios años.

También estuvieron presentes organismos de Derechos Humanos, que en sus intervenciones mostraron su solidaridad con las madres y su búsqueda por encontrar los restos de sus hijos.

Luego de actos protocolares las madres y familiares pidieron la palabra y entre exigencias y expresiones conmovedoras, que expresan una combinación de firmeza y dolor. Una de ellas expresó: “esperamos que el compromiso de las autoridades sea autentica y no solo venir a estos lugares a realizar un acto de presencia”.

Otra señaló “no importa si nuestros familiares fueron inocentes o culpables, nadie merecía morir así, como murieron ellos, sin ningún tipo de justicia, como si fueran animales”. Un padre volvió a exigir a las autoridades “ ya basta de tener miedo a los gobernantes y a los poderosos, requerimos autoridades que peleen por nosotros y que cumplan”

Varias madres incidieron en la necesidad de la unidad de las organizaciones y de los familiares que aún no están organizados para encontrar a sus seres queridos.Afirmaron que más allá de los actos protocolares, no hacen nada.

En efecto, la justicia sigue siendo algo ajeno a estas realidades. El olvido, la amnesia selectiva, ese oportunismo que solo les permite recordar lo que les beneficia, sin preocupación alguna por miles de madres y familiares, parece ser la mejor solución para algunos. Incluidos los dirigentes de las organizaciones que se levantaron en armas, que en sus juicios públicos salen a expresar que no tienen nada que ver con ningún hecho.

Es cierto que muchas organizaciones de Derechos Humanos se mueven por un interés económico, pues esta problemática es también fuente de un financiamiento. Pero, en todo caso, a nadie puede ser ajeno ni puede tener excusa para desatenderse de una lucha y un dolor muy humano y muy de pueblo que exige justicia. La persistencia indoblegable de estas madres y familiares lo demuestra.