DEVASTADORES INCENDIOS FORESTALES EN AYACUCHO, CUSCO Y APURÍMAC

Todos los años se producen incendios forestales con daños irreparables e incluso la pérdida de vidas humanas, sin que las autoridades tomen las medidas para prevenir y erradicar esta problemática.

El 11 noviembre, aproximadamente a las 3.00 de la tarde, se produjo un incendio forestal que ocasionó graves daños a viviendas, ganadería, campos de cultivo y toda la biodiversidad existente en áreas de la localidad de Chacralla, distrito de Aucará, provincia de Lucanas.

Según informes actualizados al 15 de noviembre del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) y el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), habría 14 personas damnificadas, 5 viviendas destruidas, casi 200 cabezas de ganado calcinadas por el fuego. Entre cultivos perdidos y afectados suman 6 hectáreas y 200 hectáreas de áreas naturales destruidas, incluida la fauna y flora que lo habita.

Los informes precisan que los incendios están siendo controlados con la participación de los bomberos, aunque donde aún existe humareda, se mantiene el temor de que el fuego se reavive debido a los vientos.

Similarmente se registró un incendio de grandes proporciones en Cusco, provincia de Chumbivilcas, distrito de Santo Tomás, el cual afectó a cinco comunidades campesinas y se extendió hasta una reserva de vicuñas, muchas de las cuales murieron calcinadas. Por otra parte, hace tres días un comunero de la provincia de Canchis (Cusco), Juan Huanca Champi de 66 años, perdió la vida al quedar calcinado junto a sus ovejas. En estos incendios se registraron áreas destruidas de 3000 hectáreas.

En Apurímac, las compañías de Bomberos de Andahuaylas y Abancay reportaron en las últimas semanas más de 21 incendios, en las provincias de Andahuaylas, Abancay, Chincheros y Grau. A la fecha 15 incendios aún se encuentran activos.

En el Perú suelen darse incendios en las zonas rurales todos los años y según los propios pobladores una de las causas es la propia práctica de los agricultores de las comunidades para limpiar las chacras de malezas y generar condiciones para la siembra. Los vientos y las fuertes temperaturas de calor provocan una expansión de las llamas, que en muchos casos se hace incontrolable ocasionando la muerte de personas y la depredación de recursos de la biodiversidad de la zona, a lo que se suma un gran daño a la economía de las familias campesinas.

En lo que va del presente año INDECI ha registrado, 1,329 incendios forestales a nivel nacional: 443 en Cusco, 213 en Apurímac, 175 en Puno, 167 en Ayacucho, 89 en Huancavelica y 79 en Áncash, a los que se suman en menor cantidad otras regiones.

Las pérdidas y los daños para los pobladores y las comunidades son terribles. La ya magra economía se destroza aún más. Los incendios arrasan con las casas, los enseres y el ganado, volviendo más trágica la vida de las poblaciones afectadas.

El origen de los incendios todavía no se ha precisado, pero considerando que se trata de fenómenos recurrentes, las autoridades locales, Municipios, Gobiernos Regionales y el propio Gobierno Central deberían implementar políticas que prevengan accidentes de este tipo, y que brinden capacitaciones y alternativas a los pobladores de las comunidades para que erradiquen las prácticas peligrosas, que atentan contra la seguridad propia y de las comunidades, y opten por otras soluciones de menor riesgo, permitiendo a su vez la conservación y el cuidado de las áreas naturales.