Escribe: Carlos Alberto Lamas
Lunes, 06 de Junio del 2022
Son 35 países quienes conforman la tal "Cumbre" que el Tío Sam promueve desde 1994. Unos veinte no irán. Además, algunos países no han asegurado la presencia de sus mandatarios.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) confirmó este lunes que no asistirá a la Cumbre de las Américas organizada por Estados Unidos.

Durante su conferencia de prensa matutina, el mandatario afirmó que su ausencia se debe a la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela al evento, y que en su lugar asistirá el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

“Podemos informarle al pueblo de México que no voy a asistir a la Cumbre. Va en mi representación y la del Gobierno, Marcelo Ebrard. Y no voy a la Cumbre porque no se invita a todos los países de América [....] No puede haber Cumbre de las Américas si no participan todos los países del continente americano”, sostuvo AMLO en Palacio Nacional.

Además del presidente mexicano, los 13 países de la Comunidad del Caribe (CARICOM), tampoco asistirán a la cita de Los Ángeles (California), que durará del 6 al 10 de junio.

Dentro de los que iba a ser una de las ausencias muy notorias está el presidente brasileño Jair Bolsonaro, pero a última hora decidió ir. Joe Biden habría adoptado la decisión de llamar de manera directa a sus pares latinoamericanos. Alberto Fernández de Argentina, que en un inició dijo que no iría sí asistirá. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha afirmado que Fernández llevará la voz de Venezuela.

Pero en Argentina Fernández es cada vez más criticado. La madre de la Plaza de Mayo Hebe de Bonafini le dijo: "Sr. Presidente, usted demostró que es un gran cobarde". Fernández habría cedido ante una llamada intimidatoria de Joe Biden.

Ni Venezuela, ni Nicaragua, ni Cuba asistirán al haber sido excluidas, de manera unilateral, por EE.UU. El presidente nicaragüense Daniel Ortega, afirmó que no asistirá aún si lo invitaran.

El presidente boliviano Luis Arce, no asistirá. Xiomará Castro, de Honduras, sí asistirá a pesar de que inicialmente dijo que no lo haría, si se marginaba a los tres países señalados. Gabriel Boric, de Chile, quien guarda una particular empatía con el imperialismo yanqui y su agenda, por supuesto que asistirá.



AMLO, en el otro lado de la moneda, ha sido enfático en deslindar con las críticas que lo señalan como "ingenuo". Y esto porque estaría jugando como furgón de cola del expansionismo yanqui, bajo el concepto de "unir a toda América para contener a China".

“Lamento mucho esta situación, pero no acepto nadie se sitúe por encima de los países. No acepto hegemonía ni de China, ni de Rusia, ni de Estados Unidos. Todos los países, por pequeños que sean, son libres e independientes”, señaló.

AMLO se reunirá con Joe Biden en julio, en la Casa Blanca. Según la prensa, ahí tratará temas como la integración de los países de América y el apoyo a los países centroamericanos; la inflación, y economía bilateral.

El presidente mexicano ha llegado a decir que el presidente de EE.UU "es un hombre bueno". Y atribuye la exclusión de Nicaragua, Cuba y Venezuela, a la presión del sector más duro del Partido Republicano, opositor a Joe Biden, del Partido Demócrata; y en un momento sensible por que pronto habrá elecciones intermedias en EE.UU.

¿Qué invoca Joe Biden para no convocar a tres países latinoamericanos?

Invoca el artículo 19 de la Carta Democrática Interamericana, que establece que “la ruptura del orden democrático o una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático en un Estado Miembro constituye, mientras persista, un obstáculo insuperable para la participación de su gobierno en las sesiones de la Asamblea General, de la Reunión de Consulta, de los Consejos de la Organización y de las conferencias especializadas, de las comisiones, grupos de trabajo y demás órganos de la Organización (de Estados Americanos)”.

No obstante, hay que considerar que son las reglas con nombre propio que EE.UU impuso. Más aún, es el instrumento con el cual se toma la libertad para decidir cuál es un gobierno democrático y cuál no lo es. Y por lo que se arroga el derecho, incluso, de "sancionar", como si EE.UU fuese el dueño de Latinoamérica.

Esta realidad tan oprobiosa, siempre denunciada y combatida por los pueblos latinoamericanos —con miles de héroes a cuestas—, ha saltado al primer plano con la guerra Rusia-Ucrania, y el papel que EE.UU y todo Occidente viene cumpliendo en ella.

La llamada Cumbre de las Américas, tuvo su estreno en EE.UU, en 1994, bajo Bill Clinton, en pleno triunfalismo del fin de la Guerra Fría.

Aún así en el 2005, durante la IV Cumbre realizada en Mar del Plata (Argentina), Latinoamérica propinó un golpe contundente al hegemonismo yanqui, al rechazar el establecimiento del ALCA. Esto es, el Área de Libre Comercio para las Américas, con la cual EE.UU pretendía fagocitarse a todo el continente. Fue decisivo el papel de Fidel Castro y el de Hugo Chávez.

La llamada "IX Cumbre", se realiza en Los Ángeles, cuando el hegemonismo de EE.UU declina. No es casual que no haya podido imponer su agenda —que buscaba una condena a Rusia y provocar su aislamiento de Latinoamérica—. Ni tampoco, de momento, prosperó su idea de una "integración en materia de seguridad" que no es sino el plan de otanizar la región, para utilizar un término del politólogo Alfredo Jalife-Rahme.

EE.UU tuvo que contentarse con subtitular su cumbre bajo una bonita frase: “Construir un futuro sostenible, resiliente y equitativo”. Hay en ello, por cierto, un margen de maniobra para imponer los programas de las Big Pharma y sus planes de control de las instituciones de Salud de nuestros países. Así como la posibilidad de que EE.UU impulse su fallida "Agenda Verde", que viene llevando a Europa a regresar al empleo de la leña. Y todo, por cierto, a favor de las nuevas tecnologías.

La Cumbre se realiza, además, en un momento en que el paradigma de la democracia yanqui, que EE.UU ha impuesto con todos los métodos a su disposición, está en cuestión. Evo Morales acaba de recordar que la élite de EE.UU buscó asesinar al presidente Nicolás Maduro, hace apenas un par de años. Lo reconocen funcionarios de primer nivel del país del Norte. ¿Qué autoridad moral tiene EE.UU para marginar?, se pregunta el ex presidente boliviano.

Por supuesto que ninguna.

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