Escribe: Viejo Topo
Martes, 13 de Noviembre del 2018
Mientras inversiones chinas condicionan también en Latinoamérica estándares laborales, en la propia China se persigue y secuestra a activistas maoistas que defienden derechos laborales

Al menos 12 activistas defensores de los derechos laborales han desaparecido en las últimas jornadas en China tras ser retenidos por civiles no identificados en lo que sus allegados aseguran que es una campaña de Pekín para silenciar a este grupo de jóvenes estudiantes comunistas.

Personas cercanas a los militantes, en su mayoría recién licenciados de las mejores universidades chinas, afirmaron a medios como las agencias Reuters y Afp que los jóvenes fueron literalmente apresados por una banda de individuos sin ningún tipo de distintivo que les obligaron -a veces a golpes- a introducirse en vehículos, en los que se dieron a la fuga.

Este tipo de comportamiento es muy habitual entre las fuerzas de seguridad chinas. Estas acciones se produjeron de forma casi coordinada y en múltiples localidades de todo el país. Nueve personas fueron detenidas el viernes en Pekín, Shanghai, Guangzhou y Shenzen y tres más el domingo en Wuhan.Al menos cinco estudiantes del principal centro universitario capitalino, la Universidad de Pekín, figuran entre las personas cuyo paradero se desconoce.

Según un comunicado de sus amigos, uno de los jóvenes más conocidos de este colectivo, Zhang Shengye, fue secuestrado dentro del propio recinto.Un testigo del incidente citado por la agencia Afp dijo que una decena de personas ataviadas con vestimentas oscuras golpearon a Zhang antes de llevárselo en un coche negro. El contingente también atacó a varios estudiantes que pasaban por el lugar. "Le pegaron fuerte y consiguieron que Zhang estuviera bajo su control muy pronto", afirmó sin querer revelar su identidad.

"La Universidad de Pekín aceptó el secuestro: este es otro crimen que las universidades han cometido contra los estudiantes progresistas y la comunidad de izquierda", señaló la agrupación estudiantil en un texto difundido por Afp. Aunque pudiera parecer una contradicción en un país que defiende teóricamente que sigue siendo un estado comunista, Pekín lleva años oponiéndose a cualquier movimiento que cuestione el liderazgo actual, incluso si esas formaciones abogan por seguir al pie de la letra el ideario marxista que inspiró la creación del régimen actual.

El mes pasado, la Universidad norteamericana de Cornell interrumpió su colaboración en programas de intercambio con la Universidad china Renmin de Pekín, después de que varios estudiantes fueran castigados por apoyar los derechos de los trabajadores. En favor de la "clase obrera" El primer choque de este movimiento de jóvenes estudiantes comunistas con las fuerzas de seguridad se produjo en agosto, cuando medio centenar chavales intentaron aplicar las enseñanzas del ideario marxista en la ciudad sureña de Huizhou y promover los derechos a establecer un sindicato de los empleados de una factoría de esa localidad.

Cuando los jóvenes se manifestaron portando retratos de Mao y lanzando proclamas en favor de la clase obrera, la policía arrestó a varias docenas y los encargados de la censura de internet hicieron desaparecer todos sus reclamos en las redes locales. Pese a mantenerse fiel -al menos en la dialéctica- a la ideología marxista, Pekín mantiene una relación ambivalente con las facciones que enarbolan el comunismo maoísta que imperó en el país hasta finales de la década de los 70.

Meses antes del acceso al poder de Xi Jinping, Pekín asistió a la purga de uno de los defensores más significados de esa tendencia, Bo Xilai, ex jefe del Partido Comunista Chino en la metrópoli de Chongqing, que había intentado resucitar el espíritu de la Revolución Cultural.

El eclipse político de Bo Xilai estuvo acompañado de una 'razzia' contra muchas de las páginas web de la denominada "nueva izquierda", incluida Utopía, una formación liderada por Hang Deqiang, uno de los líderes de esta corriente que aboga por el regreso a los principios maoístas frente al materialismo rampante que se ha extendido por la actual sociedad china. "El ideario socialista ha sido secuestrado por el pensamiento occidental. Tenemos que recuperar los valores de Mao", declaró el citado Hang Deqiang en una entrevista con este diario en 2015.

Con informacion de Reuters-AFP

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