Escribe: J.P. Ballhorn
Sabado, 11 de Mayo del 2019
Aquí la segunda parte del artículo ensayístico de J.P. B, sobre el maoísmo (vt)

Llegados a este punto, cabría preguntarnos ¿De dónde surge esa tesis de las “tres partes integrantes”? Ciertamente, Engels dividió su obra Anti-Dühring en tres partes: filosofía, economía y socialismo, pero no lo hizo para establecer “tres partes integrantes” del marxismo, sino para responder a las principales obras de Eugen Dühring: una sobre filosofía, otra sobre economía y otra sobre el socialismo. Esta “división” fue empleada luego por Lenin en un folleto de divulgación (5) , es decir, no en un trabajo teórico sobre el marxismo, sino en un resumen muy esquematizado dirigido a un público no muy familiarizado con la teoría marxista. Lamentablemente, en el Perú muchos dirigentes perezosos de ir a las grandes obras, tomaron este esquema y lo convirtieron en la estructura misma del marxismo, lo cual, como veremos con mayor detalle en el trabajo completo, es falso, y solo se corresponde con el camino por el que optó Engels para ordenar su crítica a las obras de Eugen Dühring, y Lenin en su afán pedagógico.

Pero bien, vemos que, de las tres supuestas partes del marxismo, dos son descartadas por no coincidir con los fines teóricos de Marx y Engels, pero curiosamente una de ellas es tomada de manera distinta a las demás: el socialismo científico. Y con esto vamos llegando a lo esencial para la definición del marxismo, el cual —como apuntaran bien Engels y Lenin—- no es un “conjunto de dogmas” sino una “guía para la acción”. Efectivamente, si comprendemos por qué el marxismo es teoría de la revolución, comprenderemos también por qué este aspecto, el político-práctico, es el que realmente hace el cuerpo del marxismo como doctrina y, por tanto, qué significa desarrollar el marxismo, es decir, desarrollar la teoría revolucionaria del proletariado. Esto es lo que comprendió Stalin al momento de definir el leninismo como el marxismo de la época del imperialismo.

Llegamos así a la tesis que realmente sirvió a la sustentación del leninismo como “el marxismo de la época del imperialismo”, esta es la que sostuvo Stalin quien no menciona para nada la cuestión de las “tres partes integrantes”. Stalin, desde una perspectiva distinta a la que adoptaron nuestros viejos dirigentes, sostiene que debemos hablar de “leninismo” debido a que los aportes de Lenin representan un desarrollo en “la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, y la táctica de la dictadura del proletariado en particular” (6) . Solo bajo esta definición se ofrece realmente una ligazón entre teoría y práctica, lo que expresa una verdadera comprensión de lo que es el marxismo. Plantear un desarrollo de las “tres partes integrantes” (al margen de ser falsa tal división), es plantear la cuestión del “ismo” como un asunto puramente teórico, es asumir que el marxismo es una teoría puramente acumulativa y que está ligada a la práctica por medio de su “aplicación”. Con este concepto de “aplicación”, por cierto, muy difundido en el medio nacional, hay que tener mucho cuidado e invoco a los jóvenes a ser sumamente críticos con él, pues tal concepto establece que el marxismo es un conjunto de conocimientos aguardando a que venga alguien a tomarlos y “llevarlos a la práctica”. Si pensamos de esa manera, en realidad no estamos comprendiendo lo que querían decir Engels y Lenin cuando afirmaban que el marxismo no era un conjunto de dogmas sino una guía para la acción. Por ello, un desarrollo del marxismo, no puede concebirse como “un salto cualitativo en las tres partes integrantes”.

Ahora bien, se nos preguntará ¿Acaso cuando Stalin habla de desarrollo de la “teoría” no se refiere a las “tres partes integrantes? En definitiva, no. Eso puede encontrarse muy bien en la sustentación que desarrolla, donde asegura que el desarrollo crucial de Lenin es el de haber elaborado una teoría de la dictadura del proletariado, es decir, aquello que comprende la táctica de la revolución proletaria en general. En aquella fundamentación no encontraremos una delimitación entre lo que es “teoría” y “táctica” de la revolución proletaria, y eso ocurre porque sencillamente no hay realmente una diferencia entre el cuerpo doctrinal del marxismo y la táctica de la revolución proletaria, una y otra se identifican, son lo mismo: el marxismo es teoría de la revolución.

Por ello, un desarrollo del marxismo solo puede comprenderse en relación estrecha con la historia del movimiento revolucionario del proletariado, con las tareas y la forma en que se resuelven, obviamente, que tengan un alcance universal, es decir, que desarrollen la teoría y táctica de la revolución proletaria en general. Si prestamos atención a la sustentación de Stalin sobre el leninismo, lo que él precisamente destaca son todos aquellos aportes que giran en torno a la táctica revolucionaria, afirmando que esta táctica fue concebida en un contexto determinado: el imperialismo. Pero iría en contra del carácter histórico del marxismo que se afirmase en ese momento (o en algún otro) que desde Lenin ya no es posible desarrollar el marxismo y que solo se pueden admitir “aportes”, es absurdo pensar de esta forma desde el marxismo pues, como diría Hegel ¡El filósofo no es profeta!

La cuestión del desarrollo del marxismo solo puede definirse en su concreción histórica, no en una sentencia asumida como dogma al estilo de quienes dicen “Stalin definió el leninismo como el marxismo de la época del imperialismo”, y con aires de autosuficiencia creen que ya resolvieron el asunto encubriendo en realidad la más vil de las mediocridades. ¡¿Cuándo entenderán aquel ímpetu marxiano que buscaba dar a los obreros solo lo mejor de lo mejor?! ¿Es posible creer que un marxista fundamente de esta manera sus convicciones? Esta será la que llamaré “tesis fatalista”, pues trata de sancionar por decreto que el marxismo está condenado a no tener más desarrollos en su historia, su mejor argumento es “Stalin ya dijo que el leninismo es el marxismo de la época del imperialismo, y como aún vivimos la época imperialista, entonces no puede haber un desarrollo más del marxismo”.

Estas son las razones por las cuales pienso que una sustentación del maoísmo como nueva, tercera y superior etapa del marxismo tendría que ir más o menos en la línea de acontecimientos que postula Alain Badiou: la Comuna de París, la Revolución de Octubre y la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP). Si bien, podemos tener ciertos reparos hacia sus premisas filosóficas, al igual que hacia toda su filosofía , ello no niega que dicha reflexión entrañe una comprensión bastante acertada de lo que significa un desarrollo en la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general. En realidad, cada uno de esos momentos, que fueron analizados y comentados por Marx, Lenin y Mao, señalan un momento y un avance del marxismo como teoría de la revolución. En el caso de Mao, la cuestión de la GRCP y todas las premisas que lo acompañan, demuestran a cada paso su necesidad táctica en el camino del proletariado hacia el comunismo; inmenso aporte que muchos petulantes seguidores de la tesis de las “tres partes integrantes” han querido menospreciar y relegar a solo “una novedad” dentro de “una parte” del marxismo, gran aporte que a la luz de su concreción histórica demuestra su alcance universal para los intereses revolucionarios del proletariado.

Ciertamente, la sustentación que realiza Abimael Guzmán, la cual encontramos en los documentos del I Congreso del PCP-SL (7) , se acerca en cierta medida a esta forma de concebir el marxismo; sin embargo, desde un inicio parte también aceptando la “tesis de las tres partes integrantes”, lo cual hace pensar que aquello que tiene de acertado reside solo en la casualidad, es decir, a pesar de haberlo expresado, no fue producto de una concepción histórica del marxismo mismo, ni se trató al menos de una enumeración consciente de su historicidad; a esto se suma el hecho de que Guzmán nunca hizo realmente un balance de la GRCP, incapacitándose así para dar con todos los elementos avanzados y novedosos que se encuentran en dicha gesta.

Mucho menos se acerca José Lora Cam, quien cree sustentar el maoísmo haciendo solo un recuento de catálogo del marxismo desde Marx a Mao, a pesar de encontrar en su trabajo algunos elementos que lo pudieron llevar por la senda correcta, como es el asunto de su crítica a las “categorías de la dialéctica” promovidas por los ideólogos (“filósofos”) de la URSS; Lora Cam ni se acerca al meollo del asunto (8) .

Por otra parte, entre quienes han tratado de negar la posibilidad del maoísmo desde un enfoque más o menos histórico, se encuentran Eduardo Ibarra, de quien ya comentamos algunas cosas (tesis nominal), y cuyo historicismo se ve empantanado por la perspectiva esquemática que aún conserva; pero también cabría mencionar a José Sotomayor, cuya sustentación es el ejemplo vivo de la vulgarización del método histórico aplicado al marxismo mismo. La necesidad de mencionar a Sotomayor en el trabajo extenso y completo se deberá solamente al hecho sorprendente —y nada alentador— de que su obra (9) se ha hecho popular en muchos países hispanoparlantes y es empleada en la formación ideológico-política de muchas organizaciones y partidos leninistas. No podemos considerar a Sotomayor como autor de alguna “tesis” en particular, pues en su trabajo solo se preocupa en despotricar contra Mao Tsetung en lugar de elaborar una pauta interpretativa que nos permita definir cuándo hablamos de un desarrollo del marxismo y cuándo no.

En consecuencia, y a modo de conclusión, en contraposición a la “tesis de las tres partes integrantes”, la “tesis fatalista” y la “tesis nominal”, sostengo la tesis de la concreción histórica, la cual, pienso, es la que empleó Stalin para definir el leninismo como el marxismo de la época del imperialismo, y es la que debemos asumir para fundamentar cabalmente el maoísmo como nueva, tercera y superior etapa. Este método (“tesis de la concreción histórica”), que no es más que el método marxista, es el que debemos emplear en la elaboración de una Defensa del Maoísmo.

Aquí la PARTE I del artículo.

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(5) V. I. Lenin, Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo, 1913.
(6) J. Stalin, Sobre los fundamentos del leninismo, en Stalin, J., Cuestiones del leninismo, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1941, pág. 9.
(7) Véase el apartado Sobre el marxismo-leninismo-maoísmo de 1988.
(8) J. Lora Cam, El marxismo-leninismo-maoísmo, Editorial Horizonte, Lima, 1975.
(9) J. Sotomayor, ¿Leninismo o maoísmo?, Editorial Templando el Acero, Lima, 2009.

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