Escribe: Viejo Topo
Martes, 31 de Julio del 2018
Cuestiones geopoliticas aparte (Mauricio Macri, FMI, etc), el asunto tiene harta pasta. Sirve como referente para la defensa del Mar Peruano donde la situacion es peor. Sin embargo, buscan que nos centremos en el cebiche de lenguado de Walter Rios e Hinostroza Pariachi (vt)

La escena no es nueva. Y cada vez en mayor cantidad. Desde hace décadas, una “ciudad flotante” de barcos pesqueros extranjeros, sobre todo chinos, aparece en el mes de diciembre en el horizonte iluminando la oscuridad del Atlántico Sur. Buscan poder incursionar en el límite de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina, para poder depredar los recursos ícticos del Mar Argentino.

Ante los beneficios económicos brindados por las riquezas del Mar Argentino, los buques pesqueros que más destacan son los del gigante país asiático. Este país cuenta con la mayor flota pesquera de ultramar, que intenta saciar la necesidad imperante de alimentar a una población de 1.500 millones. El avión de patrullaje controlando los barcos pesqueros en ZEE. (Télam)El avión de patrullaje controlando los barcos pesqueros en ZEE. (La Gaceta Marinera)

Desde hace tiempo, la autoridad marítima argentina viene detectando barcos chinos pescando ilegalmente. El año pasado un guardacostas de la Prefectura Naval Argentina, mediante el uso de la fuerza, tiroteó y hundió un pesquero chino que estaba pescando calamar dentro de la zona de exclusión económica.

Muchos de estos barcos no se rigen bajo ningún reglamento ni norma jurídica alguna, catalogados como INDNR (pesca ilegal, no declarada, no reglamentada).

“Operan sin ningún control ambiental, laboral ni sanitario, utilizando mano de obra esclava, depredando el ecosistema marino y contaminando”, afirmó el especialista marítimo Milko Schvartzam.

“Nadie en la Argentina trabajaría en las condiciones de esclavitud, con casos de tratas de personas como las que se pueden ver en esos buques, sobre todo en aquellos de origen chino”, comentó Pablo Sahagun, subsecretario de pesca de la provincia de Chubut, después de asistir al vuelo de patrullaje de la zona de pesca.

Los frecuentes vuelos de patrullaje que realiza un avión P-3B Orión de la Escuadrilla Aeronaval de Exploración Argentina han detectado entre 200 y 300 barcos pesqueros “poteros”, que diariamente -ante la menor oportunidad- desafían la legalidad: cruzar el límite de las 200 millas náuticas.

Estos buques se ven animados por la fructífera pesca de la merluza argentina y el calamar illex, que encuentran en el Golfo San Jorge (en la Patagonia argentina), uno de los caladeros más importantes del Mar Argentino.



Operan sin ningún control ambiental, laboral ni sanitario, utilizando mano de obra esclava, depredando el ecosistema marino y contaminando (Milko Schvartzam)

Barcos pesqueros en la frontera de la juridicción argentina (globalfishingwatch)Barcos pesqueros en la frontera de la juridicción argentina. (globalfishingwatch)

En uno de los recientes vuelos que la Escuadrilla Aeronaval realiza regularmente para controlar el límite externo de la ZEE en una vasta zona marítima, se comprobó que la mitad de los barcos pesqueros que se encontraban faenando no tenían encendido su sistema de identificación automático (AIS), evidentemente con el fin de no ser detectados por las autoridades de control, informó la agencia nacional de noticias Télam, quien participó del viaje, mientras el avión de patrullaje sobrevolaba la zona de mayor concentración de pesqueros.

El sistema AIS también está instalado en la aeronave posibilitando graficar en la computadora de a bordo los buques presentes en la zona patrullada, siempre que el barco pesquero lo haya previamente activado. Al no poder individuar por este sistema la efectiva cantidad de poteros, la tripulación castrense lo hizo de forma visual o por radar a fin de poderlos cuantificar e identificar.

“Nadie en la Argentina trabajaría en las condiciones de esclavitud, como las que se pueden ver en esos buques, sobre todo en aquellos de origen chino” (Pablo Sahagun)

Estas embarcaciones se mantienen al acecho, al borde de la frontera de la jurisdicción argentina en la milla náutica 200, establecida en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar).

Se encuentran en una delgada línea entre lo legal e ilegal ya que al estar del lado de afuera del borde de la jurisdicción argentina no están obligados a ser identificados, como señalaron las fuentes castrenses.

Más allá de los pocos sucesos aislados de detención, estos barcos se ven motivados por un escaso riesgo de ser capturados infraganti, debido a que la Armada y la Prefectura cuentan con insuficientes medios de navegación y aeronáuticos para la tarea de supervisar fehacientemente una vasta área de unos 6.500.000 de kilómetros cuadrados, superficie similar al territorio de Australia, como señala la agencia Télam.



La tradicional y actual frontera de la jurisdicción nacional de la milla 200, comienza a ser puesta en duda luego de la nueva interpretación que la Convención de la ONU sobre Derecho del Mar determinara el nuevo límite exterior de la plataforma continental argentina en la milla 300.

Cabe destacar, que la presencia del coloso asiático en el Mar argentino se acrecentó luego del “Acuerdo de Cooperación sobre Pesca” firmado por el Ministerio de Agricultura argentino de la gestión anterior y el Ministerio de Pesca chino.

Ante este marco, los especialistas se preguntan qué podrían hacer las autoridades para revertir esta situación evidentemente perjudicial para Argentina.

El ex secretario de estado, el Dr. César Lerena afirma que la situación requiere de “políticas de ocupación y control del Atlántico Sur. Muy especialmente con políticas biológicas relativas al área ocupada por el Reino Unido en el mar austral; el establecimiento de un mercado común pesquero del Atlántico Sur que involucre a Uruguay y otros países de Latinoamérica; y por cierto con equipamiento militar para controlar las operaciones ilegales de buques pesqueros en la Zona Económica y Exclusiva y en el área adyacente sobre nuestros recursos migratorios y los asociados”.

Extraido de La Gran Epoca, 10/02/2017

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