Escribe: Un Chaleco Amarillo
Lunes, 10 de Diciembre del 2018
Frente al hartazgo generalizado, el sistema busca amortiguar las contradicciones. Prepara y luego catapulta a desconocidos e 'impolutos'. Sin biografía y sin flancos que ofrecer, son las piezas para seguir el festín. Emmanuel Macron es un ejemplo reciente. Pero los pueblos terminan despertando.(vt)

Vivimos una época asombrosa.

El año pasado elegimos a un presidente inesperado, un fantasma de la política que parecía como surgiendo de la nada. Un hombre providencial.

Parece evidente que todos estábamos harto de dar voces a un representante más de un partido “clásico”, de derecha o izquierda, de estos que se suceden en la presidencia del país sin llegar nunca a salir de sus acomodos políticos construidos a lo largo de la Quinta República.

Esta vez después del desastre de la designación de los candidatos de la derecha y de la izquierda estuvimos ante la alternativa de la extrema derecha con Le Pen y una izquierda bastante extrema también, la de Melenchon.

Ocurrió lo insospechable.

Como un polichinela saliendo de su cajón surgió un candidato sin partido, sin pasado conocido, sin nada que hacerse perdonar u olvidar, sin alistamiento conocido. Un hombre joven, un hombre de una inteligencia asombrosa que supo personificar la ruptura posible con todos los acomodos que ya no funcionaban. Un hombre afortunado, providencial.

El segundo turno de las elecciones fue la ejecución política de Marine Le Pen, que se ridiculizó ante las cameras del debate público frente a un hombre sin historia de la cual escandalizarse.

Después Macron creó “ex nihilo” su partido que tiene todavía una mayoría absoluta en el congreso. Unos diputados elegidos entre la gente del común de toda clase social y toda extracción. Un partido surgido de la nada, de la única voluntad de un hombre increíble. Un partido sin acomodos con ningún otro partido. Un cortocircuito político. Todo era posible. Unos meses bastaron para se inicien cambios que por razones de maniobras políticas o contestaciones civiles nunca se finalizaban antes.

Todo bien, todo bien.

Hubo diversas facilidades y ayudas para que el mundo empresarial pueda crear riquezas y empleos. Se suprimió un impuesto especial que pagaban los más ricos.

La gente del común esperaba empleos y riquezas que compartir…Pero sabemos que los ricos no comparten, sólo explotan. Lo sabíamos de sobra ya antes del nacimiento de Karl Marx.

Se prometió la supresión de un impuesto local bastante injusto, pero sin paliar la disminución de los recursos de las estructuras publicas que beneficiaban del dicho impuesto y que ya no podían seguir cumpliendo con sus deberes. Tuvieron que ponderar…y el impuesto todavía lo pagamos…

Se aumento un impuesto (bastante injusto) que toca de manera igual todos los recursos (aun los escasos que tienen los jubilados por ejemplo) mientras que los otros impuestos están ajustados y proporcionales en función de los recursos. Es decir que tocó más a los más pobres…

Y llegaron las tasas suplementarias sobre los carburantes, la necesitad de cambiar en los próximos años los coches de cierta edad, las reglas de control de los vehículos etc.… Luchar contra el calentamiento del planeta (se llama “transición ecológica”). ¿Pagando, pagando, se arreglaran las cosas como por encanto? Te imaginas que para llenar la reserva de Gasoil domestico para la calefacción tengo que pagar más de 2000 € !!!!!! O cambiar de calefacción central. ¡Fácil! solo se necesita dinero (entre 5 y 9 mil €), una paja…Y el gas también se quedara para pagar. Como imaginar que permaneciera más barato si su consumo aumenta.

No te voy a pormenorizar todos los hechos que llevaron a que un día, un día en nada especial, unos chicos invitaron a otros chicos, gente de lo más común, a significar a los gobernantes en general y a Macron en especial que ya estábamos harto, que no se podía seguir así, que la gente quería respeto que no estábamos ovejas que esquilar y que ya no teníamos lana en el lomo para cobijarnos.

Para distinguirnos de los que ya tenían uniforme, o color político o sindical o cualquier alistamiento, llevaremos el chaleco amarillo que todos tenemos dentro del coche para señalarnos cuando un accidente o cambio de rueda en la carretera. La llamada se extendió con rapidez fulgurante por las nuevas redes de comunicación (directas de gente a gente sin intermedio).

La gente manifestaba sólo para decir BASTA.

A ese movimiento pacífico se juntaron pronto todos los que querían ajustar cuentas con el poder en general, gente de extrema derecha o izquierda, y también ladrones y provocadores de todo género, a menudo gente muy violenta. Quizás te llegaron algunas escenas elegidas en las redes de información (supongo las escenas más impresionantes). Solo es una parte, la más fea de la contestación por supuesto.

Yo veo a hombres y mujeres de toda edad y extracción social soportando el frío y las lluvias durante días y noches desde tres semanas, ocupando de manera pacífica un giratorio de carretera, provocando a menudo una disminución de la velocidad de los coches o camiones, exigiendo por ejemplo que los conductores pitan o cualquier otro signo de participación al movimiento, impidiendo a menudo el acceso a los templos del consumo (supermercados). Estos chicos hacen tambalear todo el sistema económico donde se sienten más y más excluidos.

Hay que negociar.

Si, si, negociamos, negociamos.Que la gente se sienta a la mesa y hablamos.

El problema es que ese movimiento de contestación no tiene una cabeza, no tiene y no quiere tener representantes. El poder no tiene interlocutores con quien buscar un compromiso y de todas maneras hay casi tantas exigencias como de chalecos amarillos y Macron con su altanería y su ausencia evidente de empatía parece el interlocutor imposible. Ya no dicen “Macron escúchanos”, ahora es “Macron demisión”. Aquí llegamos.

“Jupiter” hablara martes frente a las cameras de las cadenas nacionales, a ver cómo se va a presentar el chico. Se está jugando su futuro político.

Estoy pendiente.

Vivimos una época increíble

VTv

CRÓNICAS

Sucesos de la política, batallas de los pueblos y experiencias cotidianas, reconstruidos en clave narrativa.

REPORTAJES

Explicando y documentando los acontecimientos-clave, y desmontando las patrañas del coro intelectual y mediático.

MUNDO

Información y puntos de vista sobre el mundo en que vivimos, y contra las tergiversaciones de los monopolios internacionales de la (des)información.

ECOLOGÍA

La Madre Tierra viene siendo destruida a marchas forzadas por el capitalismo y su globalización desbocada.

SOCIAL

El movimiento social peruano, su actual ascenso y perspectiva, apreciados desde abajo.

SOBERANÍA

Nos han robado el país y se lo vienen repartiendo entre vende patrias y poderes extranjeros ¿Qué hacer?

LITERATURA

La creación, la crítica y la teoría literaria en escena. La literatura universal y peruana que se está produciendo hoy y sus autores.

ECONOMÍA

La primordial actividad productiva, comercial, financiera (y especulativa), y sus conflictos cruciales.

TECNOLOGÍA

Nuevas tecnologías, su utilidad, su abuso y sus proyectos extremos. Las antiguas y remozadas creaciones humanas.

FILOSOFÍA

El debate doctrinario y filosófico retoma vuelos: Necesidad de esclarecimiento y toma de posición.

ARTE

Pintura, escultura, cine, música, danza, teatro, graffiti, canción urbana, arte de las prisiones, cumbia peruana, arte afroperuano, arte andino, aimara, selvático, etc.

CIENCIAS

El saber humano acumulado, los nuevos descubrimientos, la difícil construcción del conocimiento y su (mal) uso por el poder.

POLÍTICA

Ante el virtual derrumbe del carcomido sistema de partidos (bandas con inscripción en el JNE), es la hora de alternativas de cambio y transformación.

HISTORIA

Acerca de la Historia antigua y reciente, para conocernos quiénes somos y hacia dónde podríamos marchar.