Escribe: Alberto Manzanares
Domingo, 03 de Marzo del 2019
Venezuela vive los aprestos de una invasión militar. Nicolás Maduro tiene el deber de corregir rumbo y unir al pueblo para defender a la patria.

UNO
Un célebre discurso de Fidel Castro (25/11/94), daba cuenta del historial de invasiones, golpes de estado, magnicidios y guerras criminales ejecutados por EE.UU alrededor del mundo. En aquellos años éste levantaba la bandera de los DDHH como patente de corso para imponer su hegemonía.

Cada requisitoria del dirigente cubano, que dosificaba la exposición del prontuario yanqui, culminaba con este leimotiv: « ¡Ese es el campeón de los Derechos Humanos!».

El prestigio de Fidel y su posibilidad de hablar en voz alta ante su pueblo, procedía de su propia tradición revolucionaria. Los vientos de cambio y revolución, sin embargo, amainaban en el mundo, luego del desplome de la ex URSS y de la caída de lo que quedaba del campo socialista.

Ayer fueron (y siguen siendo) los «Derechos Humanos», y en otro momento las «armas de destrucción masiva», los pretextos para asaltar e invadir. El santo y seña para la invasión contra Venezuela es el de la «Ayuda Humanitaria».

En uno y otro caso, una gigantesca orquestación habrá de convertir en verdad la pura repetición del discurso. La gran prensa (CNN, El Comercio, La Republica, etc.), viene cumpliendo su papel en la agresión. Pero también tendrá que responder por ella.

DOS
Que los diversos matices de las izquierdas en Latinoamérica, en lo fundamental, hayan sabido poner en segundo término sus divergencias respecto al gobierno de Nicolás Maduro, para reconocer que el asunto decisivo es hacerle frente a una invasión militar, es bueno.

Es síntoma, además, que no se ha abandonado la predica antiimperialista, a pesar de las campañas que han pretendido naturalizar las condiciones de dominación que padecemos, asunto clave y angular para entender a Latinoamérica.

Sobre tal dominación reflexionaron intensamente Martí, Mariátegui, Salazar Bondy, los teóricos de la dependencia y los más recientes teóricos descoloniales. No colocamos aquí el «antiimperialismo» de Haya de la Torre y el Apra, porque quedó al desnudo cuando pidieron la aplicación de la Carta Americana (1) , contra la Cuba revolucionaria. Como ahora, contra Venezuela.

Nosotros hemos denunciado la penetración china en Latinoamérica. Y hemos señalado que los imperialismo ruso y chino, sientan sus reales en Venezuela, tomando posesión de sus recursos. Sin embargo, no podemos poner esto en el mismo plano; con el cerco económico, desestabilización y los preparativos de una invasión militar por parte de EE.UU. E incluso, afirmamos, no se explica lo primero sin esto último.

TRES
El pueblo venezolano, sin duda, padece dificultades grandes y dramáticas. Un plan de ayuda de la ONU habría sido lo más pertinente. Podría haber sido coordinado con Caritas, por ejemplo, y contado con el aval del propio gobierno de Nicolás Maduro. Pero la «Ayuda Humanitaria» de Trump-Duque y el desenfadado títere Guaidó, tiene el propósito que ahora nadie puede ignorar.

Se trata de una simulación, que agrupe a parte de la oposición venezolana en la frontera ―protegida por el ejército colombiano―. De modo que, progresivamente, en tanto que se expone a las masas a la represión, quede afirmada una zona de exclusión, donde el gobierno legítimo de Maduro, tendría que renunciar a su soberanía.

Entonces, bajo fuego yanqui y colombiano, y el concurso de un sector de militares que están en el exterior, esperando su turno ―incluido el Perú, al que usarían como plataforma―, seccionarían a Venezuela, apuntando a tomar la zona occidental, que es la zona que ambicionan. Hugo Chávez, tenía claro que ese era el plan. Lo explicó cuando se puso en marcha la instalación de bases militares norteamericanas.

CUATRO
Estamos, pues, ante una guerra largamente preparada. Una guerra que empezó a organizarse desde que comprendieron los alcances de un gobierno como el de Hugo Chávez y su Socialismo del siglo XXI. Y cuando probaron la derrota del golpe del 2002. Ahí también comprendieron la magnitud de la labor del chavismo en las FF.AA.

Entonces jugaron al magnicidio. Y, de cara a un tercer periodo de gobierno, mientras la salud de Chávez se deterioraba, fruto de una violenta enfermedad, ya hablaban de fraude.

Mario Vargas Llosa, el plumario estelar de la ola regresiva en Latinoamérica, ya había cantado la consigna que le habían escrito desde el Norte, para desconocer la victoria de Chávez. Pero Chávez triunfo. La presencia de observadores internacionales disipó las dudas sobre esa victoria.

El estallido de la gran crisis del 2008 y el desplome de los precios del petróleo, la incapacidad del Socialismo del siglo XXI para impulsar su producción interna, sus políticas indiferenciadas respecto a sectores burgueses, y un sinnúmero de factores (a desarrollar en otro artículo), habían ido configurando la debilidad interna del proceso venezolano.

EE. UU había medido la perspectiva del descontento a futuro, ante las consecuencias de la gran crisis. Entonces pasó a intensificar un proceso de desestabilización. La muerte de Hugo Chávez, le dio mejores condiciones para profundizar su plan.

Comentaristas norteamericanos sostuvieron que niveles de violencia ejecutados por la oposición, habrían merecido en los EE.UU, una respuesta militar. Y, sin embargo, a Nicolás Maduro no se le conoce una represión generalizada.

Cuando el carnicero Augusto Pinochet, secuestró, fusiló a miles de chilenos a lo largo y ancho del país, al adalid de la «Ayuda Humanitaria», EE.UU, no se le ocurrió acusarlo de dictador.

CINCO
¿Que busca EE. UU en Venezuela? Algo más que riquezas. El coloso decadente, que pretendió reconfigurar el Medio Oriente Ampliado, acaba de estrellarse en Siria. La perversa utilización del Daesh –al cual preparó, armó y a la vez fingía combatirlo-, fracasó. Geopoíticamente, EE.UU ha sufrido contundentes derrotas.

No compartimos los conceptos de Bipolaridad ni Multipolaridad, eufemismos para ablandar la disputa encarnizada de hoy. EE. UU tiene dos grandes adversarios al interior del sistema capitalista mundial: Rusia y China. Superpotencia militar la primera y superpotencia económica, la otra.

Éstos han trasladado su disputa hacia Latinoamérica, para convertirla en un teatro de guerra. Rusia y China han avanzado en penetrar nuestra región. EE. UU, apunta a reconfigurar la Cuenca del Caribe, como lo ha señalado Thierry Meyssan,

En consecuencia: ¿EEUU realiza esta operación desde una situación de fuerza o de debilidad? Sin duda, de debilidad. Pero eso no significa que no haría daño. Una bestia herida es peligrosa. Mas confiemos el destino de Venezuela no en las superpotencias Rusia y China; sino en lo más hondo del pueblo venezolano. Y en los pueblos de Latinoamérica.

SEIS
El gobierno de Nicolás Maduro, habrá de probar cuál es su carácter verdadero en un escenario de conflicto. Y, tendrá las condiciones para desprenderse de los advenedizos "boliburgueses" y "enchufados", para apoyarse en obreros y campesinos que aun ahora siguen al pie del cañón en el proyecto de Hugo Chávez.

Hemos acogido a los hermanos venezolanos, más allá de nuestras divergencias y observaciones hacia las políticas migratorias. Pero no les aceptamos que llamen a la invasión de su propio país.

A Mauricio Macri, Sebastián Piñera, Iván Duque, Martin Vizcarra, que impulsan el intervencionismo, deben haberles prometido ya no obras de construcción; sino pozos petroleros y obras de «reconstrucción», luego de haber demolido a todo un país. No se entiende de otro modo tanto desenfreno intervencionista y guerrerista.

Ante este critico escenario, afirmamos categóricamente: Si EE. UU avanza en su zarpazo guerrista, bajo el pretexto de «Ayuda Humanitaria», las fuerzas revolucionarias, reagrupándose en toda Latinoamérica, y apoyándose en sus pueblos, deben transformar la guerra de agresión en una gran lucha revolucionaria. Y deben aplicar todas las formas de combate conocidas, contra EE. UU y sus compinches, en todo el territorio latinoamericano.

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(1)La Carta Americana es un recurso de la OEA, para intervenir en un país, cuando su "sistema democrático" ha sido afectado.

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